Cancún de cara al 2016

por Latitud21 Redacción

 

Era un soñador, un jovenzuelo, un emprendedor sin duda cuando llegué a Cancún y conocí a otros similares, otros soñadores que como yo fuimos consolidando aquello que anhelábamos  y también  aquello que cada uno era capaz de convertir en realidad.

Tres décadas después seguimos aquí soñando, emprendiendo y compartiendo ilusiones con otros, compartiendo el sueño conjunto de un mejor Cancún.

Cancún es una tierra de soñadores, de emprendedores, de locos, de entusiastas, de líderes que marcan pauta, y como en toda tierra de éxito lamentablemente también hay oportunistas, explotadores, abusivos y ladrones.

Pero Cancún da para todos y para todo; lo mismo te codeas con los más emblemáticos y honestos que con los más corruptos e irresistiblemente populares entre la ecléctica nueva sociedad.

Y así como me etiqueta y soslaya alguna parte de la clase política por mis irreverentes y francos escritos, mi crítica frontal y consistente, me cabe también la dicha de que mis ocho lectores y alguno que otro aventurado me estimulen continuamente a seguir denunciando aquello que de suyo no es justo, que molesta, que incomoda y, sobre todo, que constituye una oportunidad de mejorar, aunque ello no forme parte de la ideología de quienes estando en la oportunidad de hacerlo no lo hacen, en una suerte egocéntrica de mal gobierno.

Comienza 2016 y con él una nueva oportunidad de soñar con un mejor Cancún. De entrada será un interesante año por el proceso electoral que dará inicio muy probablemente en febrero con la designación de candidatos, no antes, y que nos pondrá nuevamente ante la luz de nuevas promesas, de renovadas esperanzas, y la oportunidad de volver a soñar.

Tendrán nuevamente la oportunidad los suspirantes, no solo de prometer sino de cumplir y con ello cambiar el estado de las cosas, hay muchísimo por hacer.

En lo turístico, cuesta trabajo pensar que continúe la bonanza con el mismo ritmo de crecimiento. El casi inexplicable crecimiento de dos dígitos en las cifras de turistas en los últimos tres años de manera sostenida, porque no se debe a la promoción, de eso no tengo la menor duda, y aunque existen diversos factores como la economía en diversas partes del mundo, la situación del peso frente al dólar, el posicionamiento de la marca Cancún, la aparición de nuevos segmentos y tendencias de viaje en todo el mundo, entre otros, no se acaba de explicar del todo el crecimiento del fenómeno turístico, que no es exclusivo de Cancún por cierto. Algunos analistas de este fenómeno saben a qué me refiero, otros más simplistas pensarán que es absurdo no reconocer que se debe a la promoción. Cada quien su verdad.

Lo cierto es que diversos factores políticos, sociales y económicos en diversas latitudes podrían hacernos pensar que 2016 podría ser un buen año con buenas expectativas, pero no tan dinámico y exitoso como el que concluyó.

Es por lo tanto tiempo de consolidar, de continuar en el camino de la diversificación de mercados, de apostar fuerte por la calidad y el desarrollo de nuevas tecnologías, de mantener los logros y de vislumbrar escenarios más cualitativos que cuantitativos.

Es momento de preguntarnos nuevamente no cuántos turistas queremos, sino cuánto queremos que gasten.

Es tiempo de analizar hasta dónde queremos crecer, sin que ello implique depredación, afectación a nuestros maravillosos entornos y deterioro del tejido social.

Es la hora de trazar nuevas metas y de plantear nuevos equilibrios en donde el turismo signifique en verdad mejor calidad de vida para todos.

Empresarios, emprendedores, gobernantes, políticos suspirantes, académicos, sociedad, pensemos qué Cancún queremos para el 2016 y los años siguientes, pensemos qué legado queremos para nuestros nietos y trabajemos por ello.

Candidatos, están frente a una gran oportunidad, no la desperdicien, la historia los juzgará.

Por hoy, Felicidades a todos, que Dios bendiga a mis ocho lectores, a mis amigos y a mis críticos, y que el 2016 nos depare a todos éxito y sobre todo salud.

 

Hasta pronto…

 

 

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