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Revista Latitud 21
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Inna German Gómez

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¿Perspectivas?…  Económicas para México 2025

por NellyG 2 diciembre, 2024

 

 

Imaginen la delicia que sería tener una buena sobremesa con   Adam Smith y John Maynard Keynes discutiendo sobre las políticas económicas y expectativas de crecimiento de nuestro país.

Para aquellas generaciones poco lectoras, explicaré que John Smith es al que llamamos ‘padre’ de la economía moderna. Describió al mercado como una “mano invisible”, defendió la importancia del libre comercio, la división del trabajo y la competencia como motores del desarrollo económico. Keynes, por su lado, argumentó un poco en contra de las ideas de Smith, afirmando que los mercados no siempre se autorregulan de manera eficiente, y que la intervención del gobierno, a través del gasto público y políticas fiscales expansivas, pueden solventar crisis económicas en un país.

Me encantaría poder preguntarles qué opinan de las políticas económicas que hemos tenido en nuestro país estos últimos años.

Dada mi formación académica, he de confesarles que una de mis grandes pasiones son los números. Las sumas, restas, multiplicaciones, ecuaciones, teoremas y todo aquello que no puede ser refutado en ningún idioma, ideología o partido político. En cualquier lugar del mundo 5+3=8, así en blanco y negro.

Regresemos a nuestra sobremesa. Lamentablemente, Adam y John ya murieron, y además vivieron en épocas diferentes. Pero no necesitamos ser grandes economistas para poder entender lo que pasa en México.

Todos nosotros tenemos ingresos y gastos, hacemos malabares para poder ahorrar, gastar menos, ganar más o simplemente para balancear la economía de nuestras casas o empresas. Anexo más abajo una tabla con números reducidos a miles siendo miles de millones, números disponibles en la página de SHCP que representa los ingresos y gastos de México. Analicemos sencillamente.

Ingresan $5,296 pesos, pero me gasto $5,569; claro, tengo que pagar con un crédito la diferencia, pero llevo haciéndolo tiempo atrás, por lo que sólo de intereses pago $1,388, y esto se va acumulando, porque no liquido la deuda inicial. El gasto de mantener mi casa es de $1,707 (sueldos de empleados gubernamentales, oficinas, etc). Además, me interesa mucho que mi gente esté contenta, por eso gasto $835 (‘Jóvenes construyendo el futuro’, ‘Sembrando vida’, etc.) y finalmente tengo que pagar todas las pensiones, gastándome $1,637.

¿Qué haría cualquier ama de casa responsable?  Reducir gastos, pagar principal de la deuda, y ni modo, dejar de dar dinero para el cine.

Sé que esto es simplista y hay muchos factores, pero los números son números: Gasto lo que gano, ahorro e invierto en proyectos que me generen más ingresos.  Los influencers tiktokeros economistas promueven estas máximas a diestra y siniestra. A lo mejor es lo que necesitamos: un ‘influencer’ tomando las decisiones macroeconómicas.

 

Humanas decepciones

por NellyG 2 noviembre, 2024

 

 

A veces, sentarse a escribir no es tan fácil como se aprecia en estos artículos, que todos ustedes me hacen el favor de leer.  Mi mente tiene cientos de ideas, pero me faltan las palabras, es como si se enredaran en la conciencia misma y no me permitiera poner una letra frente a otra de manera coherente.

El estado de ánimo tiene mucho que ver, últimamente me he sentido muy decepcionada por la imagen que se proyecta de los empresarios en nuestro país. Recuerden que en México el 98% de las empresas son pequeñas, es decir, son empresas que salieron de humanos dispuestos a emprender.

Mi ejemplo favorito es la señora que vende tamales en la esquina (sí, ya la he mencionado en otros artículos); ella es empresaria, ella arriesga todas las mañanas el dinero que invirtió en insumos, ella intenta generar un ingreso para mejorar la situación de su familia. Si ella lograra tener un poco de apoyo podría pasar de un puesto a tener un pequeño local, luego un restaurante y por qué no, una cadena multinacional. ¿Quién debería dar ese apoyo? Pues para empezar voy a hablar de nuestro queridísimo SAT.  Últimamente he tenido que ir a las oficinas del SAT varias veces a distintos trámites (no voy a quejarme porque no me alcanzaría la revista). Pero ahora tuve la capacidad de controlar mi frustración y opté por observar a la gente que llegaba a la fila, ellos no sabían cómo sacar una cita electrónica, no sabían cómo conseguir su RFC, no tenían idea de qué era una CSF. Obvio, los funcionarios del SAT no fueron  groseros, simplemente como trabajadores del sector público -con exceso de trabajo, exceso de procedimientos  (esto lo estoy especulando) e instrucciones precisas de hacerle al usuario del sistema la cosa bien difícil-, no lograron ayudar ni al 10% de los que yo alcancé a oír y observar. Tampoco es que mi estadística sea muy objetiva.

Pero si tuvieran más capacidad de atención, procesos sencillos y sobre todo instrucciones para atraer más usuarios (los que pagamos impuestos somos sus clientes), estoy segura de que mucha de la economía informal se volvería formal.

Dar una asesoría simple a esos nuevos emprendedores, es en en realidad oportunidades de crecimiento, créditos y hasta sociedades nuevas. ¿Alguien que quiera explicarle al SAT los principios de atracción de clientes? ¿O que le explique la importancia de la satisfacción del cliente? En fin, seguiré acumulando decepciones humanas, o serán ¿Humanos en las decepciones?

 

 

Desesperanza

por NellyG 1 octubre, 2024

 

 

Llevamos semanas en incertidumbre, ¿Aprobarán o no el tema de elegir jueces? ¿Nuestros diputados serán capaces de ver objetivamente los beneficios y los perjuicios de esa situación sin involucrar acuerdos político-partidistas? ¿Hacia dónde nos llevará esa decisión como país?

Bueno, pues ya tenemos respuesta a esas preguntas, ¿Y ahora qué sigue? La analogía que me viene a la mente es la de la famosa rana que se cocina a fuego lento. Todos tenemos esperanza de que reine la cordura y se priorice el bien como país, pero a lo largo de este sexenio se ha venido demostrando lo contrario una y otra vez.  ¿Cómo podemos hacer planes?, ¿Cómo podemos dar certidumbre a inversionistas?, ¿Qué repercusiones tendremos en el seguimiento de juicios?

Los expertos en el tema han dicho fuerte y claro que no es una situación idónea. Entonces ¿por qué nuestros diputados la aprueban? Por un tema político…. Y mañana que nuestro país esté sufriendo esa decisión ¿Quién será responsable?

En mi corto entendimiento, los puestos de elección popular se basan en, exactamente, eso ‘la popularidad’, no en las capacidades, no en los valores o en la trayectoria.  Hemos demostrado como país nuestra profunda ignorancia al momento de elegir a nuestros líderes. En lugar de optar por gente con credenciales, currículo, experiencia o liderazgo, votamos por el exjugador de futbol, la artista o el que tiene la canción más pegajosa. Sin denostar a esos personajes, pero ¿Cómo puedes esperar obtener un buen resultado en un puesto, si estoy eligiendo a la persona por popularidad?

Tengo mucho miedo, miedo por mi país, miedo por las decisiones que tomamos y que nos pueden llevar a una espiral de desatinos, miedo de perder esta libertad que hemos construido, miedo por mi negocio, por mi familia, por el futuro.

La historia nos enseña lo que un líder sin valores y sin escrúpulos puede hacer con un país, lo hemos visto cientos de veces y tenemos ejemplos tangibles. Lo único que podría ayudarnos es que la sociedad civil organizada haga contrapesos y genere un llamado para pedir cuentas y resultados. Como ciudadanos debemos dejar de lado las ideologías y ver por las consecuencias futuras de las acciones presentes, unirnos y hacernos fuertes, porque de pronto empezaremos a deportar, a encarcelar y a matar a nuestros propios compatriotas.

No exagero, tantas veces en la historia se ha dicho ‘eso no puede pasar en nuestro país’, pero pasa, y luego viene el arrepentimiento histórico. ¿Cómo es que dejamos que eso pasara?

Inmigrantes y negocios

por NellyG 2 septiembre, 2024

 

 

El sueño americano o europeo, ¿Por qué muchos mexicanos migran? La respuesta a esta pregunta podría ser obvia, pero cuando tienes la oportunidad de observar las condiciones de sus nuevas vidas, podría parecer no tan buena idea.

Me gusta preguntar a la gente que me rodea ¿de dónde son? ¿Por qué hacen ese trabajo?, ¿al emigrar son más felices?  La verdad es que mis hijos me ven con cara de ¡no otra vez, por favor! Pero siempre la gente está ávida de platicar sus experiencias, su vida y sobre todo sus penurias; en esa búsqueda de historias siempre obtengo información increíble.

Cada país latinoamericano tiene sus propios problemas que orillan a la gente a salir, como Venezuela o Cuba. En México creemos que no estamos aún tan mal, pero nuestra tasa de migración es alta. Los que salen lo hacen por miedo a la inseguridad, por tener un esquema de mayor igualdad, pero lo sorprendente es que esos miles de migrantes están dispuestos a trabajar más, a estudiar, a crearse a sí mismos un espacio mejor; lo que cambia principalmente es su actitud, su ambición y lo más increíble, es que con sólo cambiar el interior transforman sus resultados exteriores. A pesar de lo duro que es dejar una familia, un mundo, unas costumbres: “Quieren”. Y todos sabemos que el querer es poder. Pero ¿qué ofrecen estos nuevos países? Sólo dos cositas muy llamativas: estado de derecho y seguridad. (La segunda apoyada en la primera).  Me parece que con esto de la globalización deberíamos de trabajar TODOS en hacer a nuestro país más atractivo para atraer talento, en lugar de seguir perdiendo a nuestra gente, esa gente que tuvo el valor de emprender.

Debemos impulsar reformas que aseguren la estabilidad, la propiedad y sobre todo trabajar en nuestro sistema judicial para que existan consecuencias expeditas si la ley no se cumple. Invertir en mejorar los cuerpos policíacos y generar entornos seguros, hablando en términos de delincuencia.

Si eso se lograra, nuestro país será como el antro de moda: habrá filas para entrar.

 

 

¡Oh, no!, Otro grupo de WhatsApp

por NellyG 1 agosto, 2024

 

La aplicación que usamos principalmente en México para conversar en grupo o individualmente, supuestamente en pláticas cortas, escribiendo solicitudes expresas y hacer notificaciones, es el Whatsapp. Me río un poco de mí misma para decir que nos ha ayudado a solucionar graves problemas de comunicación en las empresas.

Evidentemente la comunicación ha cambiado muchísimo; ahora es de mala educación llamar por teléfono sin antes haber mandando un mensaje para preguntar si te pueden tomar la llamada.

Los stickers sustituyen palabras, abreviaturas que significan frases completas y la interpretación está en función a la edad del receptor.

Esta aplicación sí mejoró la comunicación, la hizo más dinámica.  En un grupo se pueden publicar avisos, convocar juntas, señalar acciones y seguimientos; todos pueden leerlo rápidamente y aportar ideas. Pero como buenos humanos que somos, nos encanta complicarnos.

Levante la mano quien odie los mensajes hablados de más de un minuto de duración. O el famoso sticker de ‘Buenos días’  o ‘Que dios los bendiga en este día’ que manda nuestra querida Cheli (en todas las empresas existe una), pero lo mejor es que todos  le contestan, y cuando te estás sentando en tu escritorio ya tienes un chat con 200 mensajes de los cuales sólo el 1% era importante y además, por ley de Murphy, ese mensaje que se te perdió entre tantos era responsabilidad tuya o una información crucial o una cancelación de la junta en el fin del mundo o cualquier otra cosa que para la próxima vez decides sí leer los 200 mensajes insustanciales.

Ahora los empresarios nos estresamos porque tenemos 99+ globitos abiertos y sólo son las 11 am; si nuestro celular no es únicamente empresarial, dentro de esos grupos están los familiares, los de amigos, los temidos chats del colegio, los chats de la cuadra o los de donaciones.

Mucha información, mucha interacción, pero la pregunta verdadera es: De todas esas conversaciones ¿cuáles sí son importantes?

Abusamos de ese medio de comunicación y obviamos lo esencial…. El sonido de la voz humana, con sus matices. Esos tonos sutiles que nos indicaban si alguien está contento, enojado o triste. Matices no sólo en el tono, sino en la pausa o la velocidad.

Mi WhatsApp está lleno; imagino que el de ustedes también, pero por más que queremos ordenarnos o limitarnos, no lo logramos.    Me encanta cuando nos mandan las reglas de un chat y hasta ahora no he visto uno solo en donde alguno de sus miembros no lo haya transgredido; repito, no podemos dejar de ser humanos.

Por lo pronto, sólo me queda pedirles que abramos un grupo de WhatsApp para poder debatir sobre el tema…

 

¿De quién será la culpa?

por NellyG 1 julio, 2024

 

 

En Quintana Roo tenemos áreas hermosas, pequeños paraísos donde la naturaleza desborda el entorno y nos envuelve el verde en una explosión que nos abre los sentidos y las sensaciones. No por algo somos marcas mundialmente reconocidas: Cancún, Tulum, Bacalar…   sin embargo, vamos perdiendo esos espacios debido al crecimiento de la civilización, la sobreexplotación turística, la falta de respeto, mala educación y la poca regulación sujeta a los caprichos de la corrupción.

En las infinitas pláticas que todos tenemos en las sobremesas nos quejamos siempre de que el gobierno no regula, que hay cientos de áreas en Cancún que aún están sin drenaje, que en Tulum se sigue construyendo y destruyendo la selva, que en Bacalar ya hay cientos de botes contaminando la laguna. ¿Que si el gobierno debiera hacer? ¿Que si la corrupción en Tulum? ¿Que si la conservación? Claro, nunca encontramos respuestas prudentes, pero mi principal pregunta es: ¿Y nosotros qué hacemos? ¿Qué hacemos los empresarios, la sociedad, los ciudadanos, los conservacionistas, los dueños de hoteles, los dueños de embarcaciones? ¿Qué estamos haciendo para cambiar las cosas?

En realidad, sí existen algunas asociaciones civiles que intentan compensar, regular, señalar, pero son esfuerzos aislados, la mayoría con pocos recursos y pocos participantes. Imaginen que realmente una gran parte de la población de una colonia, comunidad, pueblo o por qué no, ciudad, participara con un objetivo de conservación y sustentabilidad. Esa fuerza sería capaz de lograr cosas tan trascendentales como terminar con la corrupción, porque ningún constructor estaría dispuesto a pagar mordidas, o si hay alguno que lo haga, la misma comunidad lo señalará, creando una regulación tácita. Imaginen una comunidad que pueda exigir que se inviertan los recursos gubernamentales destinados para infraestructura. Una gran diferencia en el crecimiento de las ciudades. Imaginen que nadie por ahorrarse un poco de dinero dejase de invertir en sistemas que mitiguen la afectación ambiental. Es soñar con una sociedad que está dispuesta a cuidar su entorno, priorizando la sustentabilidad vs ganancia monetaria. ¿Será posible? Si no empezamos a participar en las asociaciones y no empezamos a apoyar a esos líderes, lo veo difícil.

Me da una pena pensar que mañana nos reclamen cuando ya no exista selva, laguna, cocodrilos… paraíso. Y luego ¿qué cuentas vamos a dar? ¿A quién culparemos? No podemos voltear a ver a nadie, nosotros somos los que estamos aquí, debemos asumir nuestra responsabilidad y empezar a asumir nuestra fuerza.

 

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