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Revista Latitud 21
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El desgaste de Cancún

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

¿Qué se le puede recriminar a esta saliente administración municipal si estuvo escasos dos años al frente en medio del caos, la escasez de recursos y la batalla política, entre otras calamidades…?

Claro que como dice algún dicho popular: “si no te gusta el calor, no te metas en la cocina”, o algo así.  Es lógico que de un presidente municipal que hace campaña y de su equipo se espere siempre lo mejor, y en teoría no debe tener excusas ni pretextos para dar lo mejor de sí y entregar buenas cuentas a la ciudadanía, y es por ello que no se les puede defender del todo y acaso sí criticarles por el estado en que nos dejan la ciudad, el mejor destino turístico de Latinoamérica, supuestamente.

Pero es que por otra parte resulta ridículo pensar que en escasos dos años una administración municipal sea capaz de remontar lo que por años ha sido abandono, irresponsabilidad, corrupción y un verdadero atraco al botín. Y a ello habría que sumarle que la saliente administración no está libre de culpa tampoco y, por mucho, de la corrupción, la opacidad y la impunidad.

Lo que hoy nos dejan, una verdadera vergüenza que le toca a los próximos recomponer, es el resultado de décadas de pésimos gobiernos municipales, de cabildos corruptos, de ineptitud, ineficacia, pero sobre todo de haber utilizado a Cancún como un botín y como una plataforma para ascender a posiciones políticas; para aspirar en lo personal a mejores estadios en la carrera política sin que haya importado en lo mínimo la voluntad y el derecho de los ciudadanos.

Cancún ha sido utilizado por gobernadores, legisladores locales y federales, por partidos políticos y también por secretarios de Estado que solo han venido a ufanarse, a promover su imagen, protagonizar y a sacar provecho de la imagen del más exitoso destino turístico de México con proyección mundial, y eso debería darles vergüenza.

El discurso es fácil, puede ser halagador, prometedor, inspirador y hasta cautivante, pero en los hechos tenemos un municipio, al que podría agregar Solidaridad  también, que por cierto tiene un espantoso nombre porque debería llamarse Riviera Maya o Playa del Carmen, que cuentan con recursos, que generan impuestos, que tienen un envidiable número de turistas y visitantes al año, con una población trabajadora y comprometida, con enormes riquezas naturales y con reconocimiento internacional e imagen de marca y, paradójicamente, con una paupérrima calidad de vida para sus habitantes.

Sin meternos en el asunto de la seguridad y la ola de violencia, asumiendo que es harina de otro costal y que las causas son debatibles y motivo de un más profundo análisis, limitémonos a ver el estado que guardan colonias, calles, avenidas, parques; la calidad y cantidad de los servicios públicos y en suma las calamidades que tenemos  que atestiguar los ciudadanos en el día a día para desplazarnos y sufrir la ciudad.

Si quien me lee piensa que exagero, lo invito a hacer un recorrido por nuestra querida ciudad de Cancún por la noche, por ejemplo, y ser testigo de la enorme cantidad de luminarias apagadas con que contamos, generando oscuridad, desolación y por supuesto temor e inseguridad.

Lo invito de día a realizar un recorrido y atestiguar en cientos de esquinas la basura atiborrada en bolsas negras y también fuera de ellas, desde luego esperando a ser recogida por el sistema recolector, ante la ausencia de contenedores, y la presencia de fauna nociva de todo tipo.

Ni qué decir del estado de las vialidades, que so pretexto de las lluvias están permanentemente plagadas de baches, imperfecciones, coladeras destapadas y una buena cantidad de riesgos para conductores y transeúntes.

La movilidad que es ya un caos, sin que a nadie le importe, acompañada de la imagen urbana deteriorada por la invasión sin límite de publicidad de todo tipo, con letreros que van desde los que cuelgan en los postes y árboles, los que se colocan impunemente en los parques y jardines, hasta la horrenda fila de espectaculares ya tantas veces denunciada y sin resultado alguno por parte de las coludidas e insensibles autoridades.

No le cuento a los ocho lectores del drenaje y sus consecuencias, porque ya saben que en épocas de lluvias casi sería mejor utilizar un kayac que el vehículo automotor, y que para descender se hace necesario calzado acuático especial. Y todo ello sin comentar el transporte público, la deficiencia en las rutas, en  paraderos y en tarifas, entre otras cosas.

En fin, que tenemos un escenario plagado de irregularidades y deficiencias que verdaderamente no se justifican para una ciudad como Cancún, que irónicamente recibe a más de cinco millones de turistas al año y que presume de ser el mejor destino turístico de México.

Estamos hartos ya del cuento de que no hay recursos. ¡Claro que hay y muchos!, solo que se los han robado, los han desviado, los han despilfarrado y los han administrado de la manera equivocada. Cancún se merece otro destino y ya llegó la hora del ciudadano, aunque el mismo debe ejercer su derecho de actuar como tal y participar más activamente.

La nueva administración municipal de Cancún tendrá un enorme reto que enfrentar, tal como el que tendrán legisladores y el futuro presidente de la República. Los ciudadanos estaremos cada vez más atentos y participativos, esta es una nueva era.

¿Comerse los huevos de oro y matar a la gallina?

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

Que el dictador más déspota del mundo en la actualidad haya tomado esa decisión debe significarnos algo. Sí, que el tirano que ha cerrado las fronteras de su país por años le apueste a esta industria es algo que sorprende, aunque no debiera.

Nadie come lumbre, pues.

La noticia es sorprendente: chalés, hoteles de lujo, piscinas al aire libre y cubiertas, campo de golf, áreas de espectáculos, una playa blanca y kilométrica de aguas cristalinas, un aeropuerto internacional a pocos minutos. ¿El Caribe? ¿El sudeste asiático? ¿La Costa del Sol? No, Corea del Norte.

El gigantesco proyecto, inspirado en Marina d’Or y otros centros de vacaciones, que el régimen de Kim Jong-un empezó a construir hace pocos meses avanza a marchas forzadas y podría estar listo este mismo año, justo a tiempo para recibir a los turistas que espera acoger si las incipientes negociaciones con Estados Unidos y Corea del Sur dan el fruto que desea.

En efecto, el periódico El País daba a conocer recientemente este proyecto ubicado en una franja de cuatro y medio kilómetros de playa en la costa sur de ese país, con el que el régimen de Kim Jong-un pretende allegarse de millones de dólares que gastarían ahí turistas chinos y de Corea del Sur, una vez que en unos meses se vayan resolviendo sus diferendos con Corea del Sur y el proyecto esté terminado.

Más allá de su ideología comunista, el dictador no pretende quedarse fuera de una industria mundial que mueve a más de mil 400 millones de personas en el mundo. Menos cuando, por el factor de cercanía, tiene en el mercado chino uno de sus principales prospectos para que viajen a su país.

México en efecto es una potencia turística. Hasta el cansancio se ha repetido que estamos en el sexto lugar en el ranking de la Organización Mundial de Turismo en llegadas de viajeros internacionales y que el sector ha crecido a más del triple que el resto de la economía en el país. Y sí, miles de millones de dólares de la iniciativa privada se han invertido en infraestructura y producto turístico y la apertura en la aviación comercial ha permitido una conectividad aérea nunca antes vista.

Y se nota.

El asunto es que todo eso puede fallar.

En principio, la inseguridad que sigue golpeando al principal destino turístico, como es el Caribe mexicano, es uno de los pendientes que debe ocupar a la autoridad a la brevedad. El número de ejecutados crece a diario, y de ahora a que se convierta en un factor para que se deje de viajar por ello no parece faltar mucho.

Es cierto que hasta ahora no ha habido una correlación entre la violencia y el número de visitantes –nacionales e internacionales-, pero no puede seguirse en un esquema similar. La ralentización del mercado ya es una realidad y Los Cabos ha comenzado de igual manera a sufrirlo.

El otro reto tiene que ver con quien sea electo para la Presidencia de la República. Si el siguiente presidente considera que cerrar al país es la respuesta a los problemas, el turismo sufrirá un descalabro. Si sus políticas públicas van en distinto sentido a aquellas que han fomentado el crecimiento, el futuro no pinta nada bien.

Y pues la gallina no siempre podrá seguir poniendo huevos.

¿Un nuevo país? ¿Un nuevo turismo?

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

Habemus presidente. Sí, después de una campaña llena de polaridad, de ideas poco claras (cuando las hubo), de propuestas populistas en todos los candidatos, e incluso de rencor entre diferentes bandos, México (o el porcentaje que salió a votar) ha decidido.

Y entonces, ¿tenemos un nuevo país? Y en específico en nuestro tema, ¿tenemos un nuevo turismo?

Por supuesto que no, al menos aún y al menos mientras no haya cambios trascendentales en el ejercicio público y en las políticas que inciden en una de las actividades más importantes de México y, por supuesto, de nuestro estado.

¿Necesitamos un nuevo país? ¿Y un nuevo turismo?

Yo estoy convencido que sí; en los últimos años, a pesar de que el país y el turismo (en especial este segundo) han crecido de forma importante, seguimos en una puja constante por el tema ambiental, los beneficios no se distribuyen equitativamente, el empleo sigue siendo con condiciones complejas y seguimos centrando nuestro desarrollo en un modelo (el de sol y playa) que podría ser mejor.

¿Y eso lo cambiará el presidente cuando tome posesión? Tal vez en parte sí, pero estoy seguro de que podemos incidir en que los cambios sean para bien, en todos los sentidos. Estoy convencido que debemos participar más, incidir más, empujar a que las políticas públicas se ciudadanicen, impulsar cambios estructurales para nuestro sector de abajo hacia arriba, y no de arriba hacia abajo, como tradicionalmente se hace.

Solo así, con la participación de todos los actores, con visión colectiva, con consenso, lograremos el país y el turismo que queremos y que merecemos; pero eso no se acaba con la planeación (un tema que debe de ocuparnos ahora a todos nosotros), porque bien dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que los planes y programas en México ahí están, pero nadie los sigue y no hay resultados concretos.

Debemos hacer seguimiento de las promesas que ahora se convertirán en políticas públicas, y trabajar día a día, como lo hemos hecho en los últimos sexenios, por impulsar los cambios puntuales y estructurales que nos permitirán tener ese país con el que soñamos.

¿Esta construcción de un mejor país le toca al presidente y su gabinete? Nos toca a nosotros, que finalmente, nos guste o no, los elegimos de la forma más democrática que podemos y que conocemos.

Así que a olvidar ese clima que empañó las campañas y a ponerse a trabajar, que hay muchos millones de mexicanos que estamos intentando día a día construir mejores ciudades y destinos turísticos, tanto para quienes los vivimos como para quienes los visitan.

*Director general de Sustentur, con más de 15 años de experiencia en el diseño de estrategias de turismo sustentable para destinos, empresas y organizaciones en México y Latinoamérica.

Estrategias para prepararse por la volatilidad creciente

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

Todos sabíamos que la volatilidad no podría mantenerse baja para siempre, incluso con un sólido crecimiento global y baja inflación. La volatilidad creciente es común en la última etapa del ciclo económico, y los titulares negativos han estado dominando el sentimiento del mercado. Dadas las preocupaciones recientes sobre una inflación mayor a la esperada, una acción más agresiva del banco central, un aumento en los déficits de los Estados Unidos y un “berrinche arancelario”, el caso de la incertidumbre del mercado continúa. No me sorprendería si la volatilidad se mantuviera elevada durante el resto de este año.

Continúa al alza

No son solo los titulares. Los datos también respaldan el caso de mayor volatilidad. Analicé la desviación estándar de los principales retornos de clase de activos durante las expansiones económicas en los últimos 15 años. En comparación con este promedio histórico, la volatilidad actual es, en realidad, muy baja, particularmente en los mercados de alto rendimiento, de deuda de mercados emergentes y de mercados bursátiles. Si bien la volatilidad en las acciones de Estados Unidos ha aumentado en el último año, sigue estando más de 15 % por debajo de la volatilidad promedio en los períodos de expansión. La política del banco central, las expectativas de inflación, las potenciales guerras comerciales y los datos históricos apoyan el hecho de que la volatilidad permanezca elevada y probablemente moviéndose al alza.

Prepárese

Durante períodos de mayor volatilidad es importante estar preparado. Aquí hay algunas estrategias para ayudar a los inversionistas a navegar en un entorno de mayor volatilidad:

Comprender las correlaciones antes de distribuir

La verdadera diversificación requiere más que una distribución amplia en todas las clases de activos. Creo que comprender las relaciones o correlaciones entre las clases de activos a lo largo del tiempo es fundamental para proteger el capital. ¿Cuándo cambian las correlaciones? ¿Cuándo se mantienen estables? Identificar los patrones e identificar cuándo ocurren puede ayudar a los inversionistas a mantener una cartera verdaderamente diversificada que pueda resistir una mayor volatilidad.

Buscar ingresos sostenibles y de calidad

Creo que la calidad del balance y una política de crecimiento de dividendos sostenible son factores críticos para comprender el rendimiento potencial y gestionar el riesgo de reducción. Las empresas con una política de dividendos estable o creciente han tenido mejor rendimiento a lo largo del tiempo. Es importante evaluar el flujo de caja libre y el crecimiento de las ganancias de una compañía. Con la volatilidad en aumento, la identificación de nombres de alta calidad con crecimiento sostenible de dividendos puede brindar protección a la baja.

Reconocer las 

macro sensibilidades

Interpretar el panorama macroeconómico es una parte integral de la distribución de activos. Las clases de activos pueden responder de manera diferente a los factores macroeconómicos. Analice los entornos macroeconómicos históricos y evalúe qué activos muestran sensibilidad a un factor macroeconómico determinado. Por ejemplo, ¿cómo impacta una mayor inflación en el mercado de acciones? ¿Cómo tienden a funcionar las acciones que pagan dividendos cuando las tasas están subiendo? ¿En qué parte del ciclo el alto rendimiento típicamente experimenta la peor reducción?

Saber cómo los factores macroeconómicos pueden afectar a los diferentes activos puede ayudar a preparar una cartera para una posible reducción.

La volatilidad puede ser un desafío, pero los retornos consistentes son posibles con un enfoque táctico. Analice cada clase de activos y busque oportunidades en áreas en las que puede ser compensado por tomar riesgos. La diversificación de los flujos de retorno de una cartera, la comprensión de sus fuentes de ingresos y su macro sensibilidad pueden ayudar a gestionar el riesgo de reducción y proteger el capital a medida que aumenta la volatilidad.

El México que queremos

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

El pasado jueves 21 de junio tuve la oportunidad de acudir a la presentación del libro de la maestra Cristina Alcayaga, titulado igual que esta columna, El México que queremos.

La experiencia política de la maestra Alcayaga se suma a su sensibilidad social y a su sensatez empresarial para entregar, a unos días de las elecciones, un mensaje que invita a la reflexión y que, en cuatro palabras lo resume de una manera magistral: El México que queremos.

Por supuesto que pudiéramos hacer una larga lista de adjetivos que describen nuestro deseo del México que queremos: un México justo, ético, decente, moral, inclusivo, responsable, comprometido. ¡Ah!, y por supuesto, Campeón de la Copa FIFA 2018.

Esto y más es el México que queremos y el que aspiramos heredar a nuestros hijos. Pero, ¿qué estamos haciendo nosotros, los mexicanos, para conseguir el México que queremos?

Tendríamos que empezar con la reflexión de si estamos siendo justos, éticos, decentes, inclusivos, responsables y comprometidos, ya que finalmente el todo es el resultado de las partes. Esto sería lo primero que tendríamos que reflexionar.

Y es que precisamente en estas últimas semanas del mes de junio (cuando esto escribo), una de las principales noticias en los medios y que nos ha hecho reflexionar era la Política de Cero Tolerancia del presidente de los Estados Unidos de América, cuya implementación ha separado a muchas familias en dicho país, deportando a los padres y guardando a los niños en jaulas como si fuera la perrera municipal.

Era realmente vergonzoso ver cómo tenían a estos niños en campos de concentración, esperando sin esperanza, lo que a todos nos parece por supuesto injusto, falto de ética, indecente, inmoral, excluyente, irresponsable y carente de compromiso con la humanidad.

Lamentable ver cuántas familias separadas por esta Política de Cero Tolerancia; sin embargo, como mexicano, me da mucha más vergüenza saber que es aún mucho más grande el número de familias separadas en México por la falta de oportunidades y la miseria en la que viven, lo que no les deja más opción que abandonar a su familia para ir en busca de una tierra adoptiva que, a pesar de la persecución y el trato discriminatorio, les ofrece más oportunidades.

Y esto me lleva de nuevo a la reflexión del México que queremos. Un México justo, inclusivo y que ofrezca oportunidades a todos sus hijos nacidos en esta tierra, para que las familias que por azares del destino nacieron en este país, no tengan que separarse, para que nuestros hermanos no tengan que arriesgar su vida colándose cual ratas en otro país, en busca de las migajas que caen de las mesas. Un México del que todos nos sintamos orgullos, no solo por las bellezas naturales o por los logros en los deportes; el México que queremos es un México que ofrezca oportunidades de vida y de trabajo digno, honorable y humano. Ese es el México que queremos y por el que debemos de trabajar, indistinto de los resultados del 1 de julio. Porque México es más grande que los mexicanos.

Expansión turística

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

El potencial del Caribe mexicano para seguir creciendo a la par de un desarrollo sustentable sigue produciendo confianza en los inversionistas, sobre todo de capital extranjero. Pese a la incertidumbre que ha generado la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el proceso electoral, los corporativos internacionales siguen respaldando nuevos proyectos y afianzando los que ya tienen en suelo quintanarroense.

La confianza en el Caribe mexicano la validan los indicadores del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, liderada por Darío Flota Ocampo: a marzo de 2018, Quintana Roo llegó a los 101 mil cuartos de hotel. Al cierre de este año se estarían incorporando tres mil habitaciones más.

Las proyecciones de la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur) arrojan que en los próximos 10 años las cadenas internacionales y nacionales estarían construyendo 30 mil cuartos. En el horizonte la Riviera Maya se consolida como uno de los dos principales destinos turísticos.

El crecimiento sin duda tiene experiencias exitosas, como las de la empresa estadounidense Preferred Hotels & Resorts. Su portafolio está integrado por más de 700 hoteles en 85 países, según nos informó en entrevista Lindsey Ueberroth, quien comanda el corporativo que cuenta con más de 50 años de vida. Durante ese tiempo ha desarrollado una plataforma basada en un objetivo: brindar experiencias de viaje auténticas, memorables e inspiradoras.

De su portafolio hay ocho hoteles en Cancún y la Riviera Maya, y muchos otros en ciudades como la de México, Guadalajara y Monterrey, y en destinos de playa como Los Cabos, Puerto Vallarta y Acapulco.

¿Qué hace única a esta marca? Descubra la respuesta en las páginas interiores de este número de julio de Latitud 21, que además destaca el nuevo giro que han dado los hostales en concepto y experiencia para un segmento que crece: el millennial.

Los actuales empresarios han entendido la evolución del antes denominado “turismo mochilero”, y han combinado la comodidad, la tecnología y la experiencia en sus inmuebles. También tienen diferenciales, como los distintivos Pet Friendly y Bicycle Friendly, pues han entendido la filosofía de los jóvenes que viajan con mascotas y prefieren la movilidad no motora.

El fuerte avance de los hostales tiene en la mira a la exclusiva zona hotelera en el caso de Cancún, pero se están consolidando en la Riviera Maya como una opción muy competitiva para las parejas y las familias de la nueva era.

El desarrollo del Caribe mexicano también atrae a compañías internacionales que ven en el mercado doméstico oportunidades de negocios y se adaptan también a la nueva forma de trabajo de los millennials, que ha hecho del coworking una tendencia que se ha expandido por el mundo.

Y poco antes de que iniciara la euforia del Mundial de Futbol de Rusia, en Cancún se realizó el ‘Mercado de piernas’ en la primera semana de junio, el cual nos da cuenta de una industria que mueve millones de dólares y que en México inicia desde las filiales de futbol.

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