Las cosas que esta pandemia dejará para siempre

 

Algunas buenas

 

El uso del cubrebocas

 

Nos guste o no, el cubrebocas parece ser sin duda, una excelente alternativa y solución para prevenir enfermedades e infecciones de las vías respiratorias. Antes nos parecía extremo, y sigue siendo incómodo, caluroso y antiestético, pero no podemos dejar de reconocer que, en lugares multitudinarios o ciertamente muy concurridos como un supermercado, por ejemplo, resulta una estupenda fórmula de prevención de contagios de todo tipo. La gente, antes tosía o estornudaba sin recato en lugares públicos, y ni qué decir del contacto cercano con frutas y verduras en una tienda tipo supermercado; lo mismo en un taxi o cualquier otra forma de transporte público.

 

El gel antibacterial

 

Nada malo resulta el llegar a casa o subir al auto y colocarte un poco de gel con alcohol, luego de haber estado en contacto con superficies, personas, alimentos y otras cosas de la vida cotidiana. No sólo se debería quedar para siempre, sino que puede resultar de enorme prevención y a nadie le hará daño. Pasada la euforia, miedos y temores de todo tipo, irán bajando sus precios y serán altamente apreciados en todos los lugares públicos. En un hotel, por ejemplo, seguirán siendo demandados y hasta indispensables.

 

Los accesos y señalamientos

 

Nunca antes hubiéramos pensado que sería normal un acceso exclusivo sólo para las entradas y otra puerta para las salidas en centros comerciales, súper, malls, y en algunos casos hasta en hoteles y restaurantes. Señalamientos indicados en el piso con flechas y pegatinas que te hacen sentir conciencia de la sana distancia y de respetar el acceso y tránsito de unos y otros.

 

Retos en trabajo y educación

 

El home office, las videoconferencias y reuniones de trabajo vía plataformas digitales, habrán de permanecer, con los retos y oportunidades que ello significa.

Empresarios, emprendedores, colaboradores, profesionales independientes y otros, han aprendido que esta nueva forma de trabajo disminuye costes, eficienta algunas tareas y permite trabajar a distancia sin dejar de ser productivos.

La educación a distancia, si bien representa un enorme reto, en especial en nuestros países por la eventual deficiencia tecnológica, la velocidad de internet y las capacidades técnicas, es sin duda una nueva oportunidad que podría ser ventajosa.

Hay mucho que trabajar: en desarrollo de nuevos contenidos, formación de docentes para la educación on line, sistemas de acompañamiento y una nueva formación para el desarrollo de la autogestión del conocimiento y la disciplina de la investigación; las aulas no volverán a ser como antes. Es un reto, pero es bueno.

 

Las no tan buenas

 

Cómo se extraña el ABRAZO.  Me sigue costando y doliendo no poder abrazar a los amigos, y saludar a todos como lo hacemos los latinos, especialmente los mexicanos; apretón de manos, luego un abrazo cálido y al final nuevamente un saludo de mano; ah, qué melosos somos los mexicanos, pero qué sabroso se siente. Los europeos, más fríos que son, cuando ya viven en México, saben a qué me refiero; antes se extrañaban, pero ahora, años después hasta ellos lo aprecian. Y dos besitos, uno por mejilla, siempre se añoran. No sé si regresarán.

Si bien la educación es un reto, también estará entre lo nostálgico. Se extraña ya al maestro en el aula dictando clase y dirigiendo miradas. Tampoco estoy seguro que regresará del todo.

Buenas las conferencias a distancia vía zoom, pero también se agruparán en el rubro de lo que, para mal, nos dejó la pandemia. Nada como la reunión presencial, el saludo, el intercambio de ideas In situ, el café del receso, la charla en los pasillos y los abrazos.

 

El miedo…

 

Y sin duda lo peor que esto nos ha dejado, es la enorme tristeza, de los que partieron. Silencio, honor y respeto para ellos…

Aprendamos lo que se pueda.