Riesgosa apuesta

por Redacci贸n

La instalaci贸n de casinos como atractivo tur铆stico聽es un arma de doble聽filo, amparada en聽una legislaci贸n poco聽clara que permite su聽funcionamiento sin control ni beneficio para destinos como Canc煤n

Minutos antes de pasar la estafeta presidencial a Enrique Pe帽a Nieto, Felipe Calder贸n Hinojosa otorg贸 permisos a dos empresas para la operaci贸n de casi 100 casinos durante 25 a帽os, lo que caus贸 la sorpresa e indignaci贸n de legisladores y sociedad en general.

Este hecho ins贸lito ha puesto nuevamente en el ojo del hurac谩n al complejo tema, que, al carecerse de una legislaci贸n adecuada 鈥搇a ley actual data de 1947- han florecido decenas de casas de apuestas en diversas latitudes del pa铆s, principalmente en el centro y las zonas fronterizas, y decenas de casinos clandestinos, que han generado ganancias millonarias libres de impuestos a una peque帽a 茅lite empresarial. El fondo del asunto es que no ha contribuido a fortalecer la industria tur铆stica nacional, ni a la generaci贸n de millonarias inversiones, miles de fuentes de empleo de cara a la competitividad internacional.

En 2004 bajo el esquema de mejorar la competitividad tur铆stica de M茅xico, 238 diputados federales presentaron una iniciativa para crear la nueva ley de juegos y apuestas que sustituyera a la actual (vigente desde hace 70 a帽os y con s贸lo 17 art铆culos). Esa propuesta de reformar la ley conten铆a 233 art铆culos que sentaban las bases para la regularizaci贸n de los casinos como fuente de ingresos para la naci贸n a trav茅s de la industria de la hospitalidad y, a la vez, ten铆a como objetivo diversificar la oferta de los destinos.

Como ha sucedido con muchas otras leyes, 茅sta fue rechazada por una de las comisiones involucradas por naturaleza, la de Gobernaci贸n, manteniendo as铆 esa dependencia todas las facultades para conceder concesiones, de forma discrecional como hasta ahora se ha hecho, para la operaci贸n de casas de apuesta.

Antecedi贸 la iniciativa del sector empresarial en 1996, que propuso la apertura de centros de juego e incluy贸 varias posturas en torno a los sitios donde habr铆an de instalarse y qui茅nes las operar铆an, sin llegar a un consenso por parte de las autoridades y los empresarios involucrados, aunque siempre prevaleci贸 la idea de, a trav茅s de este tipo de negocios, incentivar la industria tur铆stica, teniendo como antecedente la experiencia de 87 naciones que han legalizado su funcionamiento, generando ingresos econ贸micos considerables.

Hoy d铆a, con una normatividad fr谩gil y un reglamento cuestionable, hay materia suficiente para que empresarios involucrados en la industria logren amparos para la operaci贸n de mesas de juego consideradas ilegales. Esta situaci贸n, afirman los conocedores, se resolver铆a con una regulaci贸n adecuada, que no busque el bien de pocos sino el bien com煤n, que evite la corrupci贸n y la discrecionalidad.
El Caribe mexicano no ha estado exento al debate, incluso han existido intentos de operar casinos en aguas internacionales que sin embargo no tuvieron 茅xito. Actualmente en Canc煤n funcionan locales con todos los elementos de casinos, pero para efectos de la ley son 鈥渃asas de entretenimiento鈥. Estos centros, cuya clientela principal son locales, no dejan beneficio alguno al turismo.

Carlos Joaqu铆n Gonz谩lez.聽Subsecretario de Operaci贸n Tur铆stica de la Sectur.

El casino es un producto en el que hay que trabajar con mucho tacto. Habr谩 destinos que puedan recibirlos, otros que no; pero lo que m谩s preocupa en M茅xico en relaci贸n al tema es la parte social, en c贸mo afectar谩, no a los turistas sino a la sociedad y las comunidades. La coordinaci贸n y comunicaci贸n con las autoridades y los involucrados en esta industria es vital para saber el impacto y para poder hacer realidad un producto de nivel tur铆stico, que es lo que deseamos para M茅xico.

John McCarthy.聽Ex titular de Fonatur

No los requiere M茅xico. Y creo que la f贸rmula como se ha dado no es buena: casinitos por todos lados. Desafortunadamente la visi贸n que se ten铆a hace unos a帽os era de crear grandes casinos y comprometer a los inversionistas internacionales con enormes inversiones. No fue as铆.聽 El modelo que sali贸 es un modelo malo, pienso yo, y hay que aprender a vivir con ese.

Francisco L贸pez Mena.聽Ex diputado federal.

Creo que M茅xico necesita una reglamentaci贸n de los sitios de apuesta porque est谩n haciendo mucho da帽o a la poblaci贸n. Estoy convencido que los casinos, los que en verdad se pueden llamar casinos, son una buena opci贸n de entretenimiento si se quiere ser m谩s competitivo en el sector turismo, porque muchas veces alargan la estancia del visitante y su derrama econ贸mica, rubros en los que, por cierto, cada vez estamos peor. La cuesti贸n no es entrar al debate sobre si le conviene o no le conviene a este pa铆s, le conviene al turismo de este pa铆s, porque genera empleos mejor pagados que cualquier otra actividad.

Los riesgos聽

Una vez presentada la propuesta de instalar casinos legales en M茅xico, el primer paso era que deb铆a existir una ley que los avalara y regulara, de tal forma que las comisiones de Turismo de las c谩maras de Senadores, Diputados y la Asamblea del Distrito Federal llevaron a cabo estudios para conocer los riesgos y beneficios que un negocio de esta naturaleza podr铆a traer al pa铆s.

Se realizaron foros de consulta a la opini贸n p煤blica y el tema tambi茅n se ventil贸 en los medios de comunicaci贸n; la Comisi贸n de Turismo de la C谩mara de Diputados efectu贸 estudios que avalaban la instalaci贸n de casinos, y que mostraban cifras positivas tanto de inversi贸n como de operaci贸n y generaci贸n de empleos.

A la par de los estudios se publicaron art铆culos cr铆ticos con respecto a los inconvenientes que podr铆an traer los casinos, como prostituci贸n, delincuencia y lavado de dinero, adem谩s de la existencia de grupos de poder que controlaran centros de juego ligados con la pol铆tica y el narcotr谩fico, llegando incluso a identificar una conspiraci贸n de la mafia detr谩s del retorno de los casinos. Los argumentos presentados denotaban tinte moral y social con clara inclinaci贸n a proteger los valores y las instituciones tradicionales.

F茅lix Gonz谩lez.聽Presidente de la Comisi贸n de Turismo聽de la C谩mara de Senadores.

Debe haber una sacudida en esta legislaci贸n actual, que es ambigua, ya que por un lado proh铆be y por otro permite, generando inconvenientes, como tr谩fico de influencias y decisiones unilaterales sin un plan global que beneficie al pa铆s. Ya tenemos casinos operando, s贸lo falta ordenarlos para que puedan convertirse en un elemento adicional de entretenimiento, sin llegar a ser el motor principal de atractivo tur铆stico. Vamos a darle un orden y un sentido positivo para el turismo de M茅xico.

Rodolfo Dorador.聽Presidente de la Comisi贸n de聽Turismo de la C谩mara de Diputados.

Actualmente estamos revisando la Ley de Casinos en coordinaci贸n con la Secretar铆a de Turismo, que se ha comprometido a crear, en conjunto con la C谩mara de Diputados, una mejor ley que permita que el juego y la apuesta en M茅xico se d茅 de una manera diferente y regulada. Esperamos que antes de terminar este a帽o tengamos noticias en torno a este tema, que 煤ltimamente ha causado mucho revuelo en el pa铆s.

Adolfo Favieres.聽Presidente Aldesa Turismo

驴Es una oportunidad tur铆stica para M茅xico? En mi opini贸n creo que s铆, y me parece positiva pero sin exagerar. Sin embargo, hay que relativizar la importancia. Es decir, es importante, porque si otros destinos tuyos competidores tienen esa facilidad, como Costa Rica, donde hay 20, o Rep煤blica Dominicana, donde debe de haber entre 15 a 20 casinos,聽 y ni hablar de Atlantic City o Las Vegas,聽 y t煤 no la tienes, indudablemente聽 hay algo que te falta para ser competitivo, pero m谩s por ese sentido que por el sentido de decir, los casinos nos van a resolver problem谩ticas generales o particulares, como la apuesta que ahora聽 acaba de hacer Madrid, que dice 鈥榲oy a hacer s煤per megacasinos en Eurovegas鈥, en las afueras, con los cuales se generan ofertas de trabajo e inversiones.

En pocas manos聽

El negocio de los casinos es un monopolio en manos de personalidades como el empresario y pol铆tico Jorge Hank Rhon, Ram贸n Madero D谩vila y Rodrigo Madero Covarrubias, empresarios relacionados con Aviacsa; los hermanos Rojas Cardona, propietarios de Tango Comunicaciones; el empresario y pol铆tico Carlos Riva Palacio, Joaqu铆n Riva Palacio Rodr铆guez, socio de Promociones e Inversiones de Guerrero, S.A. de C.V., y Oscar Paredes, conocido como 鈥渆l zar del juego鈥.

Estos nombres encabezan los grupos sobresalientes, junto con Televisa con 130 casinos en operaci贸n, Impulsora de Centros de Entretenimiento de las Am茅ricas y la espa帽ola Grupo Codere. La mayor铆a de estos empresarios fueron beneficiados por Roberto Correa M茅ndez, cuando se desempe帽贸 como titular de la Direcci贸n General Adjunta de Juegos y Sorteos de la Secretar铆a de Gobernaci贸n, en 2007.

Lo que propon铆a la Ley en 2004

  • Que este tipo de negocios se conviertan en un verdadero atractivo tur铆stico, que no s贸lo ofrezca juego y apuesta sino que venga de la mano de entretenimiento para todo tipo de p煤blico, de todas las edades, y que no sea per s茅 la causa de la visita de un turista a los destinos que los alberguen, sino una opci贸n m谩s de diversi贸n.
  • Que otorgue beneficios a la poblaci贸n que decida tenerlos, hablando en t茅rminos econ贸micos, generando impuestos reales de un 50% para la ciudad, 30 para el estado y 20 para la federaci贸n, no el 100% para la federaci贸n, como es en la actualidad. Otro beneficio es tener controles estrictos en torno a la seguridad e incluso crear un fondo para el tratamiento de la ludopat铆a, que si bien no es generada por los casino, s铆 la fomenta.
  • Que se establezcan normas claras para evitar los focos de corrupci贸n,聽 pero sobre todo de una autoridad aut贸noma que impida la discrecionalidad de la autoridad y la simulaci贸n, con siete integrantes, la Secretar铆a de Salud, la de Turismo y la de Econom铆a, y ciudadanos distinguidos, copiando el modelo de Las Vegas, donde la instituci贸n que controla los casinos no es del gobierno.

Pienso que como se han autorizado son un error muy grave. S贸lo ser铆an justificables en lugares tur铆sticos y que no nada m谩s sean los casinos como tales, sino que engloben聽 los shows y todas esas cosas para atraer turismo. En su concepci贸n actual, no es justo hacer casinos para quitarle el dinero a los mexicanos.

Eduardo S谩nchez Navarro.聽Presidente de Grupo Questro

La realidad de Canc煤n

Los casinos en Quintana Roo tienen historia fallida con intentos en Puerto Morelos y Chetumal, desde donde zarpaban 鈥渂arcos- casino鈥 hacia aguas internacionales. Una de las iniciativas en 1994 estuvo a cargo del empresario griego Eduardo Far铆as Nicolopoulus que finalmente abandon贸 el proyecto tras encallar en su viaje inaugural ; otra iniciativa fue del empresario Isaac Hamui, y ambas consist铆an en que una vez fuera de territorio mexicano, se abr铆an las mesas, para posteriormente regresar a suelo nacional. En 2004, un grupo de empresarios liderado por Jos茅 Chapur dec铆a s铆 a los casinos, pero fuera de los hoteles; en contraposici贸n estaba el grupo comandado por Daniel Ch谩vez, de Mayan Palace, quienes defend铆an la idea de permitir el ingreso de casinos exclusivamente en hoteles. Todos los proyectos de este tipo, tanto en mar como en tierra firme, han fracasado.

En la actualidad Canc煤n cuenta con cinco casas de apuestas a las que acude mayormente p煤blico local (Casino Palace, que inici贸 operaciones en septiembre de 2009; Dubai Palace Casino, en mayo de 2010; Playboy Canc煤n, en diciembre de 2010; The Royal Yak Casino, en julio de 2002; Caliente Sportsbook & Casino, en agosto de 2006). La ley actual y el tr谩fico de influencias han provocado que destinos como el nuestro sean campo f茅rtil para la proliferaci贸n de casas de apuesta, cuyos propietarios y staff聽 llaman 鈥渃entros de entretenimiento鈥, y que la vox populi reconoce como aut茅nticos casinos, con mesas de juego que son ilegales.

Rep煤blica Dominicana, Puerto Rico, Cura莽ao, Aruba, St. Martin y Bahamas, fuertes competidores de Canc煤n, cuentan con casinos debidamente reglamentados y enfocados al turismo. M茅xico y Cuba son los 煤nicos pa铆ses en Am茅rica que no cuentan con casinos.

Francisco Madrid.聽Director de la Escuela de Turismo聽de la Universidad An谩huac.

Es lamentable que durante muchos a帽os hayamos tenido esta discusi贸n que polariza a la sociedad. Una de las cuestiones era que generar铆a prostituci贸n y otros problemas sociales. Se hablaba tambi茅n de que podr铆a ser una buena herramienta para impulsar el turismo, pero nos hemos quedado s贸lo con eso, con discusiones sobre el tema. Hemos perdido tiempo y desperdiciado oportunidades, esperemos que en este sexenio la situaci贸n tome otro rumbo.

[editor]Reportaje[/editor]