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Revista Latitud 21
Categoría:

Cuarto de Huéspedes

El Distrito Financiero: una oportunidad para transformar a Cancún

por NellyG 1 julio, 2026

 

 

Por Dr. Sergio Anguiano Soto

 

Cancún ha demostrado durante más de cinco décadas que puede competir entre los destinos turísticos más importantes del mundo. Sin embargo, el siguiente paso en su evolución económica no debe depender únicamente del turismo. La creación de un Distrito Financiero puede convertirse en una oportunidad para diversificar la economía y posicionar a la ciudad como un centro de negocios y servicios para el Caribe.

La idea resulta atractiva porque aprovecharía fortalezas que Cancún ya posee: conectividad aérea internacional, infraestructura hotelera, una ubicación estratégica y una marca reconocida globalmente. Además, permitiría atraer inversiones, empresas nacionales e internacionales y generar empleos mejor remunerados para profesionistas y jóvenes egresados de las universidades.

Pero un Distrito Financiero no puede reducirse a la construcción de edificios modernos. Para que sea exitoso requiere planeación urbana, movilidad eficiente, transporte público de calidad, infraestructura hidráulica, conectividad digital, seguridad y certeza jurídica para la inversión. De lo contrario, corre el riesgo de convertirse únicamente en un nuevo desarrollo inmobiliario con un nombre atractivo.

El crecimiento de Cancún ha sido acelerado y, en muchos casos, desordenado. La congestión vial, la presión sobre los servicios públicos y las desigualdades entre las zonas de mayor desarrollo y las colonias populares evidencian que la ciudad necesita una estrategia integral de desarrollo, no proyectos aislados.

Si el Distrito Financiero se concibe como parte de una visión metropolitana de largo plazo, puede representar un paso importante para fortalecer la competitividad de Cancún y reducir su dependencia económica del turismo. Pero si no se acompaña de inversiones en movilidad, infraestructura y calidad de vida, difícilmente cumplirá las expectativas que hoy genera.

Cancún tiene la oportunidad de convertirse no sólo en la capital turística de México, sino también en un referente regional para los negocios, la innovación y los servicios financieros. El éxito del proyecto dependerá menos de la altura de sus edificios y más de la solidez de la visión que lo haga posible.

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

por NellyG 2 junio, 2026

Tinta Caribe

Por Lourdes Cruz

Periodista y directora de Galu Comunicación

X @Lourdes_Cruz_

Instagram: @lourdescruzsosa

 

 

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

A sus 56 años, el destino turístico más joven del Caribe comienza a perfilar una nueva etapa de crecimiento y consolidación con la construcción de su nuevo distrito financiero, un proyecto que, por su dimensión y alcance, ya es visto como el futuro Wall Street de Cancún.

El mapa económico de Cancún comienza a redibujarse y todo apunta hacia una nueva dirección: el sur.

Se trata de una apuesta que llega en el momento preciso, cuando la ciudad exige diversificar su economía y avanzar hacia un modelo de desarrollo más robusto, más competitivo y conectado con las exigencias globales.

El proyecto se levanta en una zona estratégica, vecina de la estación del Tren Maya, de la terminal de carga ferroviaria, de la ampliación de la avenida Huayacán y del desarrollo Kulkana, cuatro elementos que por sí mismos están redefiniendo la conectividad, la logística y el valor urbano del sur de Cancún.

Se suma la cercanía con el Aeropuerto Internacional de Cancún, complejos hoteleros ya operando, centros comerciales consolidados y nuevos desarrollos residenciales que mantienen esta zona como el nuevo polo natural de expansión.

Cancún necesita músculo corporativo, espacios para servicios financieros, centros de innovación, oficinas de alto nivel y una estructura capaz de atraer inversión que diversifique su economía.

No es casualidad que, a tan solo unos meses de haber sido anunciado, ya despierte interés entre empresarios, desarrolladores e inversionistas que observan en esta zona una oportunidad con enorme potencial.

La gobernadora Mara Lezama utiliza con frecuencia una palabra para definir este gran proyecto: legado. Más allá de su impacto inmobiliario, tiene todo para marcar un antes y un después en la evolución de Cancún.

Es la cereza del pastel en una ciudad que ha crecido a gran velocidad y que se proyecta como una metrópoli moderna, conectada y lista para competir en las grandes ligas económicas del Caribe.

El nuevo distrito financiero es la señal más clara de que Cancún está listo para escribir su siguiente gran capítulo.

México por la grande

por NellyG 1 junio, 2026

Por Luis Villicaña Muñiz

Periodista Deportivo

FB Luis Villicaña

 

 

 

Y sí, 40 años después de la 2a. y última edición de una Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, México volverá a vivir en el ya mítico e icónico Estadio Azteca, ahora llamado Estadio de la Ciudad de México, la inauguración de este torneo por tercera vez en la historia de este deporte.

Un estadio que en estos días acaba de celebrar 60 años de haberse construido específicamente para el deporte más publicitado y promovido, según los entendidos en el mundo: el fútbol.

Para efectos del nombre, el también conocido como el Coloso de Santa Úrsula (por la zona al sur de la capital de nuestro país), ha tenido, a saber, varios nombres. El más popular y reconocido es Estadio Azteca, nombre que surgió tras una promoción en la que los dueños, reconocidos como «Fútbol del Distrito Federal», lanzaron entre la afición y cuyo premio consistió en obtener la «Platea o asiento» por 99 años, algo similar a lo que en 1966 se ofreció a los adquirientes de los flamantes palcos de tan majestuoso escenario deportivo.

Pero muchas veces los intereses económicos o de mercadotecnia obligan a modificar lo que hubiera parecido “intocable” y así, durante un tiempo, ya tras haber sido sede de la inauguración y final de la Copa del Mundo o Mundial, como también se le identifica al torneo, tanto en 1970, cuando Brasil, encabezado por el mismísimo Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, para muchos el mejor futbolista de todos los tiempos, y hace 40 años, en 1986, cuando la figura era el argentino Diego Armando Maradona, a la postre quien levantó la Copa de campeón, en los años 90 se intentó cambiarle el nombre, como supuesto homenaje al personaje que logró traer la Copa a nuestro país por segunda vez, el recordado Guillermo Cañedo de la Bárcena.

Aquel logro fue superar a los Estados Unidos de América, nuestro país vecino del norte, que tras la “renuncia” de Colombia para organizar el compromiso, obligó a la FIFA a buscar sustitutos, y así México ganó la elección para ser por segunda vez el país organizador, puesto que por la cantidad de países participantes, y a diferencia de los Juegos Olímpicos, que se otorgan a una ciudad, para la Copa Mundial se requerían varios escenarios, estadios y ciudades que recibieran los partidos.

Pero los tiempos y los intereses han cambiado. Los patrocinadores esperaron a intervenir desde el 2002, cuando se otorgó la organización a Corea del Sur y Japón, geográficamente vecinos y no tan distantes, habiendo sido aquella “solución” como un ensayo que este año nos lleva a compartir con Estados Unidos y Canadá la organización de la Copa 2026.

El torneo que inició en 1930 en Uruguay creció exponencialmente y ganó prestigio y recursos que beneficiaban a los países organizadores y, en especial, a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), organismo que cuenta con más afiliados que la misma ONU.

Así, después de Italia 1990, los Estados Unidos en el 94 y Francia 98, ya en este siglo siguió el desfile de países que buscan participar y/o al menos ser organizadores, lo que garantiza estar en la competencia mundialista. Por lo antes señalado y los intereses tan fuertes que rodean al certamen, la FIFA determinó que Canadá maneje dos sedes en su territorio, Vancouver y Toronto, dando a Estados Unidos 11 ciudades, a pesar de no tener ni la tradición ni la afición para llenar las tribunas; aun así, tendremos juegos en Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Filadelfia, Nueva Jersey y San Francisco. Lo que deja a México con solo tres sedes y la inauguración prevista para el jueves 11 de junio en el ahora Estadio Ciudad de México, y las otras dos ciudades que cumplieron las exigencias del llamado «Cuaderno de cargos» son Guadalajara y Monterrey, mismas que también han tenido que cambiar el nombre de sus inmuebles, como lo ordena la FIFA.

En lo deportivo no se ha logrado atraer la atención ni de la ciudadanía ni de los aficionados. Las obras que se han realizado para dar la mejor imagen al mundo, a escasos días, no están terminadas y además los precios de los boletos, servicios y hasta de las botanas tradicionales han sufrido aumentos descomunales, al haber sido considerados a precio dólar, lo que para la mayoría resulta prohibitivo. Como ejemplo, el costo del estacionamiento supera los 1,250 pesos ¡y se le sugiere llegar preferentemente en transporte público!

A todo esto, se tiene poca confianza en la llamada Selección Nacional, que igualmente parece estar integrada sirviendo a intereses comerciales o de mercadotecnia y no a lo netamente deportivo, que una vez más nos llevaría a no tener los resultados esperados y anhelados, lo que terminaría con otro fracaso a este nivel de Copa del Mundo, o como siempre se ha dicho a manera de consuelo: “Jugaron como nunca, pero perdieron como siempre”. Lo que honestamente, y como aficionado a los deportes, no se lo deseamos ni al DT Javier “Vasco” Aguirre ni a los jugadores que él decida incluir… culminando diciendo que: El deporte es vida en movimiento.

 

La gran profesora

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Por Rafael Martínez Cristo

 

El sensible fallecimiento de Magaly Achach de Ayuso es un punto de inflexión para repensar el tipo de liderazgos que han dado forma a Cancún. En una ciudad donde el crecimiento ha sido vertiginoso y, a veces, desordenado, su figura emerge como referencia de dirección clara, carácter firme y sentido de propósito.

En los años en que le tocó encabezar el gobierno municipal, Cancún enfrentaba retos estructurales que exigían más que administración: requerían visión. Achach entendió que el desarrollo no debía ser improvisado, sino conducido con inteligencia estratégica. Muchas de las bases que hoy sostienen a la ciudad como destino competitivo y polo urbano se gestaron bajo ese enfoque.

Su estilo de liderazgo resulta especialmente relevante incluso bajo parámetros empresariales contemporáneos: decisiones firmes sin perder la conexión humana. Esa capacidad de combinar autoridad con cercanía no solo fortaleció su gestión, sino que generó confianza en una comunidad que demandaba certidumbre en medio de la expansión.

Además, su trayectoria rompió moldes en un entorno político donde pocas mujeres lograban posicionarse con tal nivel de influencia. No fue una figura decorativa ni circunstancial; fue una protagonista que ejerció poder real y dejó claro que la conducción efectiva no reconoce géneros, sino talentos y convicciones. Su ejemplo sigue teniendo eco en quienes hoy buscan abrirse paso en espacios de liderazgo.

Hablar de Cancún sin mencionar su contribución sería contar una historia incompleta. Más allá de obras o decisiones puntuales, su impacto se percibe en la cultura institucional y en la manera en que la ciudad aprendió a pensarse a sí misma. Ese tipo de legado —intangible pero determinante— es el que distingue a quienes verdaderamente transforman su entorno.

En el ámbito corporativo se entiende bien que las organizaciones sólidas honran a quienes las construyeron. Las ciudades, que también son proyectos colectivos, deberían operar bajo la misma lógica. Reconocer de manera tangible a figuras como Achach no es un gesto simbólico vacío, sino una forma de fortalecer identidad, pertenencia y continuidad histórica.

Por eso, su partida abre también una oportunidad: la de traducir el reconocimiento en acciones permanentes. Integrar su nombre en el espacio público o rendirle homenaje institucional no es mirar al pasado con nostalgia, sino proyectar al futuro con memoria. Porque Cancún, en su constante transformación, necesita recordar quiénes sentaron las bases de lo que hoy es y de lo que aún aspira a ser.

La cancha del poder

por ahernandez@latitud21.com.mx 31 marzo, 2026
  • Cuarto de huéspedes
  • Por Evencio Flores Gutiérrez
  • Presidente de la Federación Mexicana 
  • de Cronistas Deportivos (FEMECRODE)

 

Nacionalismo, esa religión del poder… 

Erich Fromm, que pocas veces escribió en vano, dejó una frase que hoy vuelve a adquirir filo: “El nacionalismo es nuestra forma de incesto, es nuestra idolatría, es nuestra locura. El patriotismo es su secta”. No es una ocurrencia de salón, sino una advertencia mayor contra ese momento en que el amor legítimo a la patria se degenera en superstición política, en culto de masas, en obediencia emotiva. Viene muy a cuento ahora que la presidentA Claudia Sheinbaum se afana tanto en hablar de patriotismo, soberanía, libertad y democracia, mientras el aparato del poder se inclina, cada vez con menos pudor, a adoctrinar a niños y jóvenes sobre las supuestas bondades del régimen administrado por el partido en el poder. Cuando la pedagogía pública empieza a confundirse con catecismo partidista, algo se ha torcido en la conversación nacional.

Buscando un poco más en torno a esa idea, encontramos que Fromm veía el nacionalismo como una forma de idolatría y una patología social, una suerte de narcisismo colectivo mediante el cual la nación se convierte en fetiche, reemplazando valores humanos más amplios por una lealtad ciega a la tribu, al Estado o al caudillo de turno. No es un diagnóstico menor. Es, de hecho, una de las formas más sofisticadas de nombrar la enfermedad moderna de las multitudes: la de adorar su reflejo hasta el punto de justificar cualquier atropello en su nombre.

Las patrias heridas 

y los imperios vigilantes

Y en nombre de ese nacionalismo llevado al exceso hemos visto pueblos enteros masacrados a lo largo de la historia. Aún recordamos la desintegración de la ex Yugoslavia de Josip Broz Tito, y todo aquello a lo que condujo entre bosnios, serbios y croatas: la identidad convertida en cuchillo, la memoria en combustible, la etnia en trinchera. De África mejor ni terminaríamos nunca de hablar, porque ahí la desaparición de pueblos enteros sigue manifestándose de manera lastimosa, como si el siglo XXI no hubiera terminado de abolir las peores costumbres del XIX.

De los Estados Unidos, su vieja Doctrina Monroe continúa manteniendo la bota militar de las barras y las estrellas sobre todos nosotros, los habitantes de América. Cambian los estilos, se modernizan las coartadas, se habla ahora de seguridad hemisférica, de cooperación, de estabilidad regional, pero la arquitectura profunda del dominio apenas se disfraza. Y las masacres continúan.

Para muestra, un botón. Ahora que China se ha convertido en el segundo socio comercial de América Latina —sobre todo en su relación con Brasil, Chile, Perú y Argentina, y con una presencia menor pero significativa en Venezuela y Ecuador—, desde Panamá se anuncia la visita del portaaviones nuclear USS Nimitz y del destructor USS Gridley, del 29 de marzo al 2 de abril, como parte de una “gira por las Américas” que contempla escalas en Perú, Chile y Brasil. Seguro que no es casualidad. En geopolítica casi nada lo es. Los imperios, como las viejas casas nobiliarias, rara vez hacen visitas sin mensaje.

Israel, Irán y la simplificación del mundo

Israel, esa nación artificialmente configurada tras la Segunda Guerra Mundial en el laboratorio de la culpa occidental y el cálculo estratégico, ataca hoy, con ayuda de Estados Unidos, regiones míticas de la antigüedad donde viven pueblos de memoria larguísima y de complejidad étnica extraordinaria. Conviene recordarlo porque la simplificación mediática embrutece: Irán no es una caricatura monolítica, sino una sociedad culturalmente diversa. El grupo predominante está formado por los persas, sí, pero el país contiene importantes elementos turcos y árabes, además de kurdos, baluchis, bakhtyārī, luros y otras minorías como armenios, asirios, judíos, brahuis y más. Reducirlo todo a la lógica de buenos y malos es una forma bastante elemental de participar en la propaganda sin admitirlo.

El país que todavía produce excelencia

Pero nuestro país también tiene cosas amables. Entre ellas, los muchos chicos que, pese a que el sistema educativo se hunde en malas políticas y decisiones, acuden a certámenes internacionales y ponen en alto a nuestra sociedad. Medallas de oro, plata y bronce en Física, Química, Matemáticas, Robótica e incluso proyectos que los acercan, simbólicamente, a la luna. Esa reserva de inteligencia y disciplina no nace del discurso oficial; nace de familias, maestros, escuelas y vocaciones que siguen trabajando casi siempre a contrapelo del sistema. Ahí, quizá, sigue viva una de las pocas esperanzas serias de este país.

Y donde no hay reglas claras, ya se sabe, florecen la arbitrariedad, el favoritismo y esa vieja costumbre mexicana de convertir la excepción en método.

¡Fuore!

 

El concurso mercantil en México

por ahernandez@latitud21.com.mx 6 marzo, 2026
  • Cuarto de huespedes
  • Lic. Jorge Rodríguez Méndez
  • Abogado y Notario 
  • Facebook: Jorge Rodríguez  IG: @jorgermcancun

 

La situación financiera de Tv Azteca o aquí en el estado hace un año el caso de The Dolphin Company han vuelto a colocar en el debate público a una figura jurídica poco comprendida pero estratégicamente relevante para las empresas en crisis: el concurso mercantil. 

En México, este mecanismo está regulado por la Ley de Concursos Mercantiles y constituye un procedimiento judicial orientado a preservar la empresa como unidad productiva, evitando su quiebra inmediata y privilegiando la reestructura ordenada de sus pasivos frente a los acreedores.

El concurso mercantil procede cuando una empresa incumple generalizadamente el pago de sus obligaciones. A partir de una solicitud —que puede presentar la propia empresa o un acreedor— un juez declara la apertura del procedimiento y designa a un visitador, posteriormente a un conciliador, cuya función central es negociar un convenio entre deudor y acreedores. 

El objetivo es alcanzar un acuerdo que permita reestructurar deudas, establecer calendarios de pago, quitas o capitalizaciones, sin paralizar completamente la operación del negocio.

En el caso de TV Azteca, el concurso no implica automáticamente insolvencia terminal, sino una estrategia jurídica para contener litigios dispersos, suspender ejecuciones individuales y concentrar la negociación en un solo foro judicial. Una de sus principales ventajas es precisamente la suspensión de acciones de cobro, lo que otorga un respiro financiero y protege activos esenciales. Asimismo, brinda certidumbre jurídica tanto a acreedores como a inversionistas, al establecer reglas claras bajo supervisión judicial.

Otra ventaja relevante es la posibilidad de preservar empleos y continuidad operativa. En industrias estratégicas —como medios de comunicación— la desaparición abrupta tendría impactos económicos y sociales más amplios. El concurso mercantil busca evitar la descapitalización acelerada y permite una reestructura integral, en lugar de una liquidación fragmentada que usualmente reduce el valor total de recuperación para los acreedores.

En síntesis, el concurso mercantil no es un “salvavidas político”, sino una herramienta técnica del derecho empresarial diseñada para administrar crisis financieras complejas. Su éxito depende de la viabilidad real del negocio y de la voluntad de negociación entre las partes. El caso de TV Azteca ilustra cómo, en entornos de alta presión financiera, el derecho concursal puede convertirse en un instrumento de estabilización y no necesariamente en el preludio de la quiebra. 

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