La educación compartida: un pilar para la sociedad de hoy y del futuro

School bizz

LDG Eduardo Mondragón Zubiría
Director de Comunicación Institucional Universidad La Salle Cancún
dircomunicacion@lasallecancun.edu.mx

En la actualidad mucho es lo que se habla de cómo las tecnologías de la información han revolucionado los sistemas de aprendizaje en los diferentes niveles educativos.

Se trata, efectivamente, de profundos cambios que han marcado a la sociedad en todo el mundo, así como en su momento la revolución industrial y la invención de la imprenta significaron un parteaguas en la historia de la humanidad. 

La educación institucional, por lo tanto, se está viendo obligada a replantear el papel que tiene en la sociedad.

Tradicionalmente, una institución educativa se había caracterizado por ser una organización que se dedicaba a transmitir conocimiento a las nuevas generaciones; empero, gracias a los cambios tecnológicos aludidos anteriormente, ahora el conocimiento y la información están a la mano de todos. 

Esto puede representar, sin embargo, una poderosa motivación para dar un nuevo giro a la labor educativa: ya no solo se trata de transmitir el conocimiento, resulta más provechoso preguntar cómo hacer y qué hacer con el conocimiento.

Por otro lado, son ampliamente conocidos múltiples factores sociales que han incidido y forzado al cambio: la familia no ha dejado de ser el pilar principal de la educación y cuenta con una gran influencia en cómo responden sus integrantes ante el entorno social y cultural en el que esté integrada;

Sin embargo, ha cambiado de forma significativa la estructura tradicional de familia, que se ve obligada a adaptarse a otras condiciones cambiantes y realidades externas. Es un hecho que la educación de la juventud en la actualidad debe de responder desde la responsabilidad compartida entre familia y las instituciones educativas.

Para bien y para mal, de manera correcta e incorrecta, han tenido que adecuarse las estructuras para apoyar en la educación de los niños y jóvenes.

Las instituciones de educación superior, por ejemplo, han adquirido una gran responsabilidad en este siglo, pues las realidades actuales obligan a que estas sean mucho más creativas en responder a las necesidades de los estudiantes mediante una educación de calidad.

Si comprendemos a las instituciones de educación superior como espacios que facilitan la preparación de la juventud a vivir como personas íntegras en una sociedad, se infiere que las instituciones deben de estar atentas a las realidades sociales y responder a estas por medio de la educación y la formación.

Ahora bien, es prioritario que los padres de familia y los jóvenes con acceso a la educación superior tengan claridad y certeza al respecto del perfil de las diferentes instituciones educativas, ya que estas definitivamente responden a conceptos de suma importancia para la sociedad actual y del futuro.

Las universidades ya no solo imparten conocimientos, sino que difunden criterios claros de lo que se puede hacer con los mismos, y, sobre todo, buscan la formación integral de la juventud: los valores son los que marcan la línea del quehacer del conocimiento. 

La educación es formación que incluye el desarrollo de la capacidad intelectual y moral de la juventud, y es la que marca el comportamiento de una sociedad.

Así pues, familias e instituciones educativas deben de analizar lo que se desea obtener de la educación en los jóvenes de hoy: el presente es nuestro, y el ambiente educativo (sociedad) en el que viven los jóvenes es determinante para el futuro próximo. 

Así pues, los invito a analizar en profundidad lo que deseamos obtener como resultado de la educación de los jóvenes de hoy, pues indudablemente de ello depende el futuro de cualquier persona y de una sociedad entera.