La promoción y el Tren Maya

por Redacción

Un adecuado plan de marketing internacional y una eficaz promoción con los mensajes correctos es lo único que puede contrarrestar las malas notas y la percepción sobre inseguridad y sargazo, entre otros retos.

Con la 4T se canceló el CPTM y con ello la promoción institucional de México como Destino Turístico. Ahora los recursos del Derecho de no Residente (DNR) que serán unos seis mil millones de pesos en 2019 irán al proyecto presidencial del Tren Maya…

El Tren Maya, si todo es perfecto, costará 150 mil millones de pesos, insisto, si todo es perfecto. Entonces los seis mil millones del DNR significarán apenas cuatro por ciento del proyecto total, por lo tanto el Gobierno Federal, y todos los actores de la 4T, deberán buscar y conseguir el 96% para el ambicioso proyecto presidencial. Siendo así, ¿por qué mejor no consiguen el 100% y nos dejan intactos los recursos para la promoción de México, tan necesaria? Si el petróleo es finito, lo único que le queda a México es el turismo, ¿por qué quererlo matar?

Pidámosle respetuosa pero enérgicamente a AMLO y su 4T que no abandone al turismo, que es lo único bueno que heredó de su antecesor; una industria que genera riqueza y millones de empleos en todo el país. Sigan con el Tren Maya, sin duda puede ser una gran obra de infraestructura y desarrollo en todos sentidos, SÍ, pero no a costa de la promoción de México. El cuatro por ciento no pinta en ese  proyecto, pero para la difusión de México y para seguir teniendo una presencia internacional digna y de respeto es muy necesario…

Personalmente coincido con el Sr. Presidente en que es muy probable que en el CPTM hubiera malos manejos; que no todas las campañas eran transparentes, que muy probablemente se desviaban recursos para otros propósitos que no era la promoción de México y que sin duda había recomendados y gente incapaz, de todo eso no tengo duda, pero no por ello debería cortarse de tajo a una institución que costó mucho trabajo poder crear. Ese, con todo respeto, me parece un gran error.

Lo correcto debería ser limpiar la casa, auditarla, transparentar los recursos, revisar los perfiles y capacidades de quienes ahí actuaban y en todo caso reorientar recursos y replantear estrategias, pero no matarla como se ha hecho, afectando a la industria turística de todo un país con enorme vocación y potencial turístico; es ilógico, por decir lo menos.

Muchos analistas, periodistas, críticos y seguidores fervientes de la 4T han dicho al respecto que ya es hora de que la promoción la paguen los hoteleros y empresarios ricos, y pareciera que ese el único argumento que tienen. Al respecto yo les diría que no solo hay hoteleros grandes y ricos empresarios en el turismo; que hay toda clase de hoteles en este país; que hay hotelitos boutique. 

¿Qué será de todos los restaurantes, pequeñas fondas, parques y museos que también viven del turismo y que también requieren de promoción?

¿Qué será de los pequeños destinos turísticos, de los incipientes y de los emergentes ?… Y ¿cómo habrán de mantener las fuentes de empleo los grandes destinos y las grandes marcas si el turismo se viene a pique y descienden los niveles de ocupación y de tarifa ante la falta de una promoción internacional?

Y finalmente, es un error pensar que el Tren Maya beneficiará a todo el sureste de México, a partir de los millones de turistas que reciben Cancún y la Riviera Maya; esos millones de turistas ahí se van a quedar, en sus hoteles prepagados en Cancún, Riviera Maya y Cozumel y no saldrán de ellos, aunque exista el Tren Maya.

Para que el Tren Maya en verdad lleve turistas a Campeche, Yucatán, Chiapas y Tabasco se requiere traer turistas desde el origen de los mercados emisores, turistas de otro segmento muy distinto al de Cancún; turistas y mercados para los que se requiere, nada más y nada menos, promoción internacional.

Hoy lo que se debe hacer es eliminar las barreras y obstáculos de nuestra industria para hacerla crecer y consolidarla.

No se equivoquen, el turismo es la gran alternativa de desarrollo económico, hay que creer en él y apoyarlo… no obstaculizarlo.

Sergio Gonzalez Rubiera

Al buen entendedor…  

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