Más caro el caldo que Los Pinos

 

Gobernar con símbolos (desde un palacio construido como casa del conquistador Hernán Cortés) obliga al presidente de “primero los pobres” a gastar muchísimo más dinero que en la oficina que construyó Lázaro Cárdenas para que trabajasen los presidentes.

Sólo para evitar que le tomen fotos aéreas al patio, son gastados de los impuestos de los mexicanos 3.7 millones de pesos para que cuatro aparatos inutilicen drones que intenten sobrevolar Palacio Nacional, como ocurrió el pasado 8 de marzo.

Ubicado en la zona más céntrica y densamente poblada del país, el palacio obliga a la actual administración a dedicar muchísimo dinero en acondicionarlo para poder gobernar en pleno siglo 21, en un lugar desde donde gobernaban los virreyes en la Colonia.

Resguardar la integridad física del Jefe de Estado en una zona que es el punto neurálgico de protestas políticas del país y centro de operaciones de bandas de narcomenudistas y asaltantes callejeros, implica un gasto altísimo en seguridad que no necesitaba Los Pinos.

Documentos del propio gobierno indican que compró cada fusil antidron en 946 mil pesos, así como (apenas en los últimos siete meses) más de 250 millones en equipo para contener protestas públicas (gas, granadas de humo, spray, rociadores, bastones).

Los datos de las empresas proveedoras son públicos (Safariland LLC, INT Intelligence and Telecom Technologies México S.A. de C.V…), lo cual muestra que no es secreto de Estado el gasto en seguridad en momentos críticos como el pasado 8 de marzo.

Francamente, resulta muy caro alistar un palacio con siglos de antigüedad para que viva y trabaje un Jefe de Estado de la época actual. Caro por la instalación de, por ejemplo, una sala de cine moderna o una clínica apta para cuidar la salud de un presidente.

Por ejemplo, sólo hasta abril del primer año de gobierno, la Oficina de la Presidencia (entonces a cargo de Alfonso Romo) compró material quirúrgico, camilla mecánico-reumática, monitor para signos vitales… según el portal del INAI.

Sin embargo, en Palacio Nacional apenas llega señal telefónica. Durante el fuerte sismo de 7.5 que sacudió a la CDMX y otros estados el 23 de junio pasado, el presidente apareció en TV moviéndose por el patio con su teléfono celular para informarse.

“Espérenme, está un poquito lenta la señal”, decía el Jefe de Estado en el lugar donde dirige los destinos de un país socio comercial de Estados Unidos y Canadá en el T-MEC, que mueve al año 1.2 billones de dólares. Un país miembro del G-20, la OCDE…

El asunto con los símbolos es que son eficaces, incluso esenciales, para gobernar con propaganda. Pero gobernar exige mucho más que propaganda. Salvo en el Socialismo del siglo 21.

Como Venezuela, Nicaragua, Cuba.