La verdad es que nadie sabe la verdad

Casi un centenar de casos de chavos argentinos dieron positivo a Covid-19 al llegar a su país; a pesar de que tienen el resultado negativo de pruebas hechas en Cancún, se volvió todo un escándalo, todos se echaron la pelotita. Me parece que todos los actores tienen un poco de responsabilidad, pero “la única verdad es que nadie sabe la verdad”.

El objetivo del destino turístico, es que sus visitantes regresen a sus lugares de origen contentos de haber disfrutado su estancia en el Caribe Mexicano, más allá de la pandemia; para eso los hoteles no se atreven a exigir a sus visitantes el uso de cubrebocas en zonas en las que deberían ser obligatorios, organizan eventos multitudinarios en espacios cerrados, los llevan a un estado de euforia en el que la razón queda sobrepasada, el resto es historia.

La agencia de viajes, que cobró muy poca comisión por lo barato del paquete, quiere ganar su tajada al llevarlos a los laboratorios, por lo que se va con el mejor postor, aunque no esté segura de que cumple con todos los requisitos para emitir resultados confiables. El viajero por su parte, mientras menos te molesten mejor, ya sea con una toma en el hotel o con expedición negativa sin toma de muestra.

El gobierno federal no se atreve a pedir muestras PCR o antígenos a los extranjeros que lleguen a nuestro país; en este caso no creo que sea por su preocupación de molestar al turismo, es todo lo contrario, no quieren más molestias de las que ya hay.

Los gobiernos estatales y municipal exigen a medias el cumplimiento de las medidas, entre que no quieren “dar lata” al turista y no pueden permitirse más cierre de empresas, hay manga ancha, aunque algunos abuzan de la confianza y de plano hacen cosas totalmente fuera de lugar en pandemia.

¿A quién le colgamos la medalla, quién fue el responsable? Me parece que todos tiene un poco de polvo que sacudir. Lo que es un hecho es que a pesar de todos los contagios, hasta antes de Semana Santa estaban estables; ojala que no se detonador de una nueva crisis, porque el pronóstico era muy favorable en cuanto a ocupación.

 

El socavón y el Tren Maya

Entiendo sin duda la preocupación manifiesta de los hoteleros de toda la zona turística del norte de Quintana Roo respecto al proyecto del Tren Maya presentado por Fonatur y el Ejército, que incluye un tramo elevado de Cancún a Playa del Carmen y correrá en medio de la actual carretera; uno de los argumentos es el atorón al tránsito vehicular que se propiciará. Fonatur dice y asegura que buscarán entorpecer lo menos posible.

¿Qué tanto puede ser “lo menos posible”? Cuando por una desviación, por los estudios que realizan desde hace más de un mes en el socavón a la altura de Playa Paraíso, se pierde hasta una hora, en la mañana rumbo a Playa del Carmen y en la tarde-noche hacia Cancún. ¿Qué pasará cuando llegue la megaobra? La verdad no me lo quiero ni imaginar.

Por cierto, en el socavón, nadie trabaja, no hay maquinaria, nadie vigila, nadie nada, ¿o será que están metidos en la grieta y andan muy entretenidos?