Río revuelto, ganancia de pescadores

 

México, un país con tanta riqueza cultural, hoy está inmerso en una guerra civil ridícula; aunque no son como las guerras de antaño, la violencia y la falta de empatía se multiplican. Nuestro país desgraciadamente ha tenido muchos líderes que han confrontado fracciones para crear esquemas de control. Mientras sigamos comprando espejos y creyendo que los de enfrente son los causantes de todo, nunca asumiremos nuestra responsabilidad.

Fifís vs Chairos y Mujeres vs Hombres…. La primera división tristemente es orquestada por la demagogia de la clase gobernante, para confundir los objetivos reales que nos debemos plantear como nación. Uno de ellos es principalmente trabajar para reducir esa brecha social, económica y cultural.     Y la segunda división es generada por un sentimiento de opresión.

Hablemos un poco sobre el tema, lo que expreso en estas líneas es simplemente mi opinión como mujer trabajadora que ha crecido rompiendo paradigmas y creando espacios para que la mujer se desarrolle. Los hombres no son nuestros enemigos, son un complemento. Mujeres y hombres conformamos la humanidad. Es cierto que hemos visto a lo largo de la historia el papel preponderante del hombre en muchas situaciones, pero eso se dio por una situación normal de roles de crianza y fuerza física. Ahora esos roles en este mundo ‘moderno’ se van desdibujando y las mujeres empezamos a destacar en actividades que se consideraban masculinas.

Nuestra naturaleza humana a pesar de ser sumamente adaptable a los cambios del entorno, también es resistente a los mismos. Lo observamos en muchas situaciones y parte de esa resistencia se debe a nuestra necesidad de control y poder. Como mujeres debemos capitalizar lo bueno que hemos logrado y trabajar lo que aun falta, pero tomando actitudes agresivas solo nos estamos convirtiendo en aquello que combatimos. Leer los comentarios de redes sociales posteados por mujeres con odio, me entristece enormemente. Nuestra gran fortaleza como género es la empatía que siempre hemos mostrado.

No podemos entrar nosotras a un mundo de odio y violencia, por favor no lo permitamos. Si lo hacemos, entonces estamos dando la razón a aquellos que dijeron que las mujeres no pensamos, no servimos para grandes cosas, no creamos….

Demostremos lo contrario, lo que hemos demostrado desde la antigüedad, nuestra participación y nuestra influencia moderada pero firme, nuestro apoyo a aquellas en desgracia, nuestros brazos a los que lloran y dejemos de lado la política, los controles creados por sociedades patriarcales a lo largo del tiempo.

¿No creen que podemos crear un sistema diferente? Yo sí lo creo, he trabajado para tal fin; perder el objetivo de eso, es perder el orgullo de llamarnos mujeres.