No decidir también es una decisión

por NellyG

 

 

Estamos más que equivocados si pensamos que no decidir puede ser la mejor manera de escapar o evadir una situación que estamos enfrentando.

Si bien tomar decisiones desde las emociones tampoco es una opción, «NO DECIDIR» es una decisión que debe ser sólo temporal en lo que tomamos la mayor información de todo el contexto de la experiencia, para decidir desde una plena conciencia.

Nunca podrás quedar bien con todos, no siempre las cosas serán como te gustan, y desde que despiertas y abres los ojos ya es parte de tu naturaleza la toma de decisiones… ¿Me levanto o me quedo en la cama? ¿Me baño o sólo me visto? ¿Qué ropa debo ponerme? ¿Qué actitud tendré durante el día? En casi todo momento estás tomando decisiones y deberás hacerlo siempre consciente, ya que cada decisión conlleva responsabilidades y tienes que afrontarlas…

¡Sí!, claro que es muy fácil dejar que otros tomen decisiones por y para nosotros; así podremos victimizarnos y reclamarles su decisión, pero debemos observar que ese poder se lo brindamos nosotros mismos… sobre todo si su decisión involucró de alguna u otra manera a mi persona.

Incluso muchas decisiones que tomamos son bajo la influencia de nuestro entorno social, laboral, de seguridad e inseguridad, emociones, etcétera. Pero es saludable tomar decisiones conscientes.

Es común ver cómo los políticos dan respuestas ambiguas a los ciudadanos, se abstienen de decidir en el Congreso o son los mismos ciudadanos quienes votan en blanco durante las elecciones.

O un jefe o líder que se abstiene de la toma de decisiones para no enfrentar a alguna de las partes cuando le toca estar en medio de una disputa.

¡Todos ellos están tomando una decisión al no decidir! Sin duda, no decidir es también una gran decisión que refleja una realidad que presenta miedo a enfrentar una situación, pero sobre todo busca evitar hacernos responsables de los resultados.

 

No decidir es tu decisión.

Siempre estamos tomando partido por una u otra cosa, aunque no nos demos cuenta o ni siquiera lo sepamos. Incluso si pensamos que no decir una palabra hiriente o no afrontar nuestros miedos nos está «salvando» de un problema. No podemos engañarnos. Abstenerse a tomar una postura… ¡es tener una postura!

Si por miedo al qué dirán no dices lo que te parece en una reunión, si te quedas en casa por temor a que algo malo te suceda o si ante las discusiones de pareja te quedas callado para no empeorar las cosas, estás tomando decisiones. Así, es como te vas haciendo responsable de cada acontecimiento en tu historia…

Nos vemos en la próxima edición.