Ser o no ser

por ahernandez@latitud21.com.mx

Parafraseando a uno de los grandes escritores de la historia describo la coyuntura en la que se encuentra Cancún en su cumpleaños 50, particularmente en el tema de desarrollo turístico. 

La discusión, la escuché en privado con grandes personajes de la vida pública, hoy está incluso entre altos funcionarios de la administración federal: ¿debe Cancún construir más cuartos? 

Por un lado entendemos que no, debido a que la infraestructura no ha crecido a la par del desarrollo; del otro lado, cómo puedes decirle que no construya al propietario de un predio y declarar moratoria, después de invertir 40 mdd.

Cancún nació como un proyecto que justo lo que necesitaba era inversionistas, hoy pareciera que los inversionistas son los peores enemigos; el que construye y desarrolla no puede ser el enemigo, ese habría que buscarlo en otro lado.

El medio ambiente se ha convertido en el peor escollo a sortear para consolidar un nuevo proyecto; sobre todo los que están cercanos al mar, han hecho de todo, incluso un río para que los manglares se desarrollen con más plenitud, como en Mayakoba, o construir un hotel sobre pilotes para que el flujo hídrico no se detenga, como en Tres Ríos.

Sin embargo, nada parece suficiente. Recientemente el gobernador Carlos Joaquín dio a conocer que el estado publicará un nuevo Plan Maestro de Turismo Sustentable que regulará, entre otros aspectos, el desarrollo de nuevos complejos hoteleros, priorizando la protección de los recursos naturales en los que se basa el éxito de los destinos turísticos.

A todas luces parece que esta postura busca conciliar las fuertes declaraciones de Rogelio Jiménez Pons, quien dijo que si se construían los proyectos de RIU y Gran Island, Fonatur se iría de Cancún. Los gobiernos municipales y estatal quedaron entre la espada y la pared; por un lado es vital, fundamental, la participación de Fonatur en Cancún, en el que invierte más o menos 100 mdp cada año en su mantenimiento. 

Por otro lado se debe mantener la certeza jurídica, y proyectos como los mencionados que han presentado todos los requisitos en orden, el nuevo Plan Maestro seguramente abonará a la ya de por sí muy complicada ley ambiental, pero podría ser el bypass a la crisis del “ser o no ser”. 

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