Un tazón de dulces

Por Inna German.-

En nuestra vida estamos bendecidos si contamos con gente a nuestro alrededor que nos brinden una perspectiva diferente de las situaciones y no inviten a realizar ejercicios de reflexión.

En mi vida una de ellas se llama Brenda y la atesoro con todo mi corazón.

En la discusión sobre las medidas a adoptar como comunidad para hacer frente a los enfermos por  COVID19  me dijo: imagina que tengo un tazón con cien  dulces, pero tres de estos  están envenenados, ¿qué harías? ¿Dejarías que tu hija metiera la mano y se comiera un dulce?

Estadísticamente hablando tiene solo tres por ciento de probabilidad de tomar un dulce envenenado, pero si no es nada, hay 97 dulces sin veneno.

En ese momento pensé en la gente que quiero y dije por supuesto que  no dejaría que metieran la mano en el tazón, imposible, inaceptable, escandaloso.

Así debemos de pensar todos, las precauciones que tomemos serán pocas, NO podemos permitirnos meter la mano en el tazón de dulces. 

Desde esta perspectiva, las medidas de control no resultan tan descabelladas, el aislamiento se vuelve ‘La opción’. Y toda costa debemos evitar comernos los dulces del tazón.

Nuestro gobierno federal NO ha tomado una posición firme para evitar que metamos la mano en el dichoso  tazón, así que está en nosotros decidir si tomamos medidas para controlar el brote.

Pregunta: ¿convendrá apegarnos a  las medidas implementadas en los hospitales privados?

¿Claudicar? … ¿Ante quién?  Nos tardamos como sociedad en tomar decisiones, ahora solo hay que avanzar más rápido en lo que queremos para el futuro.  Solo quedamos nosotros para asegurar las acciones consecuentes en los periodos de crisis. ¿Quién se suma? De verdad te necesitamos.