Retos para el desarrollo del turismo

por Latitud21 Redacción

¿Hasta dónde hay que crecer? Es la pregunta que gobierno y sociedad deberían plantearse de cara al desarrollo del fenómeno turístico. El propósito fundamental de la actividad turística debería ser la mejora sustancial de la calidad de vida de los pobladores de las regiones que en teoría se benefician con la llegada de los turistas. Es decir, que los objetivos finales no deberían ser más turistas o más cuartos llenos, sino mejores niveles de vida y un desarrollo económico sostenible y respetuoso del ambiente y la cultura local.

Quintana Roo y Cancún en particular muestran un crecimiento extraordinario en las cifras de ocupación turística en los últimos años; sin embargo, no necesariamente se refleja en la calidad de vida de la población. En teoría hay cada vez más turistas y mayor derrama, pero la gente más necesitada no obtiene más ingresos, se asume que los beneficios del sector no tienen una distribución equitativa.

Nuestro modelo económico no permite que una camarista, un mesero o un empleado de mantenimiento, por ejemplo, viva en una buena casa, se compre un auto o haga unas buenas vacaciones una vez al año; sin embargo, nos hacen lucir como un paraíso en jauja, aunque tristemente no es así para todos.

La revista Forbes publicó que entre los 100 españoles más ricos figuran en los primeros lugares los siete u ocho propietarios de las cadenas hoteleras cuyos corporativos están en Palma de Mallorca y, casualmente, sus principales hoteles están en Cancún y Riviera Maya, fuente principal de su enorme riqueza. Lamentablemente los recursos humanos de esos complejos hoteleros no gozan ni por asomo de esa bonanza.

Ante esta realidad insoslayable, deberíamos replantearnos el modelo de desarrollo económico del turismo y preguntarnos hasta dónde y cómo queremos crecer…

 

Barreras y sobrerregulación

Para avanzar en competitividad debe crearse un entorno que favorezca, y en este sentido el rubro del turismo enfrenta retos.

Empecemos por los aeropuertos en donde los arribos y las salidas de pasajeros son lamentables.

Hace poco aterricé en Madrid, iba en un vuelo de 500 pasajeros. Sorprendentemente en solo 25 minutos ya estaba en la calle abordando mi taxi al hotel. A mi regreso a Cancún, un par de agentes de Migración se apostaron a la salida del túnel del avión a revisar uno por uno los pasaportes y formas migratorias de los 500 pasajeros. ¡Inaudito! Me pregunto para qué, si más adelante hay un filtro de Migración… Podrán imaginarse el calor en ese túnel y la molestia de los pasajeros que lógicamente no entienden a qué se debe tan tortuosa salida de la aeronave.

Y luego, las maletas. Esperamos más de una hora por el equipaje, seguido del filtro de Aduana. Resultado, turista infeliz desde el primer contacto con México.

Se suman la  Ley Federal de Autotransporte y su interpretación por parte de las autoridades locales, las importaciones temporales para congresos y convenciones, el trámite de patentes para venta de bebidas alcohólicas en establecimientos de ocio y hotelería, y un sinfín de etcéteras dentro de los retos y oportunidades para el turismo. En México el turismo No es una prioridad para el Estado.

 

Infraestructura y desarrollo 

de productos segmentados

La promoción no solventa por sí sola las deficiencias del producto, debe modernizarse y adaptarse a las nuevas tendencias de la demanda.

El anhelo de todos los destinos turísticos es que se incremente la estancia promedio y con ello la derrama económica, pero no se logra con promoción sino con Desarrollo de Productos Turísticos e Inversión en Infraestructura.

El desarrollo de productos desde el punto de vista comercial y privado solo será posible con las inversiones y el capital de grandes empresarios, ya que no hay ningún esquema de fomento ni incentivos fiscales de ningún tipo para que micros, pequeños y medianos empresarios emprendan proyectos con facilidad.

No hay una sola ley de fomento para el turismo; el acceso a créditos es muy limitado y los esquemas de fomento de la Secretaría de Economía son débiles, poco accesibles y mal difundidos.

Es necesario un nuevo ente de promoción, con autonomía técnica y financiera, en el que se incluya la participación activa de los empresarios turísticos; etiquetar el tres por ciento del Impuesto al Hospedaje exclusivamente para la promoción y relaciones públicas y un presupuesto  que incluya todas las nuevas tendencias, que sustituya marketing tradicional por Internet y redes sociales. Se debe reconocer que la actual estrategia de promoción es errática y obsoleta.

El turismo es la gran alternativa de desarrollo económico para México, pero debe fundamentarse en nuevas y mejores metodologías, no basta solo con nuestra riqueza natural, histórica, paisajística y cultural, el nuevo turismo requiere mucho más que eso.

 

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