miércoles, agosto 5 2026 •  Latitud 21 • Emprendedores y Negocios en el Caribe Mexicano
  • Inicio
  • Secciones
    • Agenda
    • Emprendedores
    • Encuentros
    • En la 21 y otras latitudes
    • Foro Empresarial
    • Infografia
    • Libro Ecología y Espiritualidad
    • Lifestyle
    • Meridiano 87
    • Playa del Carmen
    • Portada
    • Responsabilidad social
    • Sube y Baja
    • Tech 2.1
  • Columnas de Opinión
  • Caribe Mexicano
    • Quintana Roo
    • Cancún
    • Playa del Carmen
  • Deporte y Salud
  • Ediciones Anteriores
  • Contacto
  • Otras Revistas del Grupo
Revista Latitud 21
Categoría:

X Columnas

La policía y el turismo

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 agosto, 2026
  • Al buen entendedor
  • Sergio González Rubiera
    Presidente de AMATUR 
  • • sgrubiera@acticonsultores.com

 

En el entorno actual, con la presencia de retenes de revisión, Guardia Nacional en aeropuertos, militares a la vista y policías corruptos que extorsionan a turistas en algunos destinos turísticos, se hace urgente y necesario reflexionar sobre varios aspectos de este escenario.

Quizá no se pueda pedir un perfil diferente para los elementos de la Guardia Nacional o del Ejército; los militares son militares y su formación es radicalmente distinta de la de cualquier otro servidor público; se les podría sensibilizar hacia la importancia del turismo, como ya lo hicimos cuando capacitamos a personal de la aduana proveniente del ejército. Conceptos como calidad en el servicio, gestión de las emociones, cordialidad y sonrisa hacia el turista, simplemente no cuadran con su formación, pero algún avance se logra; un evento no basta, habría que hacer muchos y continuamente, sin embargo, no hay presupuesto que se destine a ello. Lo ideal sería que no hubiera militares en la prestación de servicios turísticos, aunque con los escenarios que hemos vivido de inseguridad y violencia, parecería irremediable.

Por otra parte, tenemos a los cuerpos de policía, municipal, estatal y turística, que sí que podrían tener otro perfil; podrían enfocarse desde el reclutamiento en un perfil de hombres y mujeres dispuestos a servir, capaces de hablar idiomas y que puedan entender cómo funciona la cosa turística.

Debe existir como es lógico en cualquier ciudad, la policía que cuida, que protege, que vigila y que persigue delincuentes, pero también puede y debe existir la que esté para orientar al turista, para protegerlo y para informarle y que, entre otras cosas esté bien remunerada.

En un destino turístico, todo el mundo quiere ganar de los turistas, todo el mundo los multiplica por cifras económicas y todo mundo quiere una parte del pastel, y para algunos policías no es la excepción y por eso los extorsionan. La diferencia es que el policía está para proteger y servir, pero como tienen fuerza, autoridad, uniforme y placa, en algunos casos utilizan estos elementos para amedrentar, extorsionar y en algunos casos hasta robar descaradamente a los ingenuos turistas.

Es claro que no podemos juzgar a todos los elementos y es claro también que hay muchos muy buenos y con gran disposición para servir.

Sin embargo, no se puede dejar el asunto al azar, a la buena voluntad o a la confianza. Es preciso cambiar muchas cosas.

Reclutamiento diferente, perfiles diferentes, formación y capacitación para el turismo, mejores esquemas de remuneración y retiro y campañas de sensibilización dirigidas tanto a las policías como al público en general; en AMATUR, acabamos de lanzar una al respecto.

Por otra parte, habría que analizar qué tan conveniente es que haya militares a la vista, que tan práctico es que los oficiales de la aduana sean miembros del ejército y que tan eficaz resulta tener una guardia nacional que dependa de la Secretaría de la Defensa Nacional, que hasta hoy, no ha generado ni mejores resultados que la policía federal ni mejores percepciones.

Además de desarrollo de productos turísticos segmentados para nuestros destinos, mejora de infraestructuras, promoción institucional y programas de formación, se requiere un cambio en los cuerpos de seguridad y una mucho mejor actitud. Es imprescindible erradicar las prácticas de todo tipo de extorsión, eso nos hace más daño que ningún otro de nuestros flagelos.  

Verano en Cancún: oportunidad turística vs. movilidad 

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 julio, 2026
  • Carta del Director
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

 

Cada temporada vacacional de verano representa para Cancún una prueba de fuego. Miles de visitantes nacionales y extranjeros llegan al principal destino turístico de México, fortaleciendo la actividad económica, el empleo y la derrama para cientos de empresas que dependen directa o indirectamente del turismo. Los indicadores previos al periodo vacacional muestran expectativas favorables para Quintana Roo y una intensa actividad en el Caribe Mexicano. 

Sin embargo, mientras la industria turística celebra la llegada de visitantes, la ciudad enfrenta un problema que año con año se vuelve más evidente: la movilidad urbana. Hoy, el principal riesgo para la competitividad de Cancún ya no es únicamente la competencia de otros destinos internacionales; también lo es la dificultad para trasladarse dentro de la propia ciudad. 

El gobierno está haciendo esfuerzos para que este tema se vaya depurando en favor de todos los que vivimos en la ciudad y de quienes nos visitan. 

Las largas filas sobre el bulevar Luis Donaldo Colosio, el bulevar Kukulcán, así como las avenidas Tulum, Kabah, Bonampak, Nichupté y López Portillo se han convertido en parte de la rutina diaria. Miles de trabajadores del sector turístico invierten varias horas de su jornada únicamente en desplazarse hacia sus centros laborales, mientras turistas enfrentan retrasos para llegar al aeropuerto, hoteles o centros recreativos.

El Puente Vehicular Nichupté constituye una obra relevante para mejorar la conexión entre la ciudad y la zona hotelera, pero por sí sola no resolverá un problema que tiene un origen mucho más profundo. La infraestructura vial debe formar parte de una estrategia integral que contemple transporte público moderno, sincronización inteligente de semáforos, mejor planeación urbana, movilidad no motorizada y una adecuada gestión del crecimiento poblacional. Sabes el Instituto de Movilidad del estado está trabajando en estos temas para que todo tenga un flujo mayor en las arterias vehiculares. 

Cancún ya no es la ciudad de hace 20 años. Su población crece aceleradamente, al igual que el parque vehicular y la demanda de servicios. No obstante, la infraestructura vial y el transporte colectivo han evolucionado a un ritmo considerablemente menor.

Recordemos que el turismo no sólo se mide por la ocupación hotelera; también por la calidad de la infraestructura que sostiene esa actividad.

Este verano representa una nueva oportunidad para demostrar la fortaleza turística de Cancún. Pero también debe servir como un llamado para reconocer que el éxito del destino no puede seguir descansando únicamente en la belleza de sus playas y la calidad de sus hoteles. La movilidad se ha convertido en uno de los principales indicadores de bienestar urbano y de competitividad económica.

Si Cancún aspira a mantener su liderazgo internacional durante las próximas décadas, deberá entender que el verdadero desarrollo no consiste únicamente en atraer más turistas, sino en construir una ciudad donde visitantes y ciudadanos puedan desplazarse con seguridad, eficiencia y dignidad. Ese es, quizá, el mayor reto que hoy enfrenta la capital turística del Caribe Mexicano.  

El valor de un pato

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 julio, 2026
  • Carta de la editora
  • Nelly García
  • ngarcia@latitud21.com.mx

 

En otros tiempos, un personaje simpático se quedaba en la memoria colectiva. Hoy, apenas se vuelve tendencia, la primera pregunta ya no es por qué nos hizo sonreír, sino cuánto vale; alguien intenta registrarlo como marca y un tercero ya está diseñando la playera, la taza y la gorra. Bienvenidos a la economía de la viralidad.

El Pato Merlín es el ejemplo perfecto. En plena fiebre mundialista pasó de ser un ave con una camiseta de la Selección Mexicana caminando con sus dueños en la Ciudad de México a convertirse en protagonista de redes sociales, invitado a la conferencia presidencial y, ahora, en un expediente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Su propietaria ya inició el procedimiento para proteger legalmente el nombre y la identidad comercial del personaje, demostrando cómo un fenómeno viral puede transformarse, en cuestión de días, en un activo económico.

Y la decisión tiene toda la lógica del mundo.

Porque las emociones venden. Cuando un personaje logra instalarse en el imaginario colectivo deja de ser un simple fenómeno de internet para convertirse en un activo comercial. Ahí entra el IMPI, cuya función es proteger legalmente los signos distintivos que cumplen con los requisitos establecidos por la ley.

En otras palabras, el IMPI no registra un pato. Registra el valor económico que una historia llegó a construir.

La lección empresarial es enorme. Mientras muchas compañías invierten millones intentando crear una marca memorable, las redes sociales demostraron que, a veces, basta un instante auténtico para generar un fenómeno nacional. Pero ese instante también tiene fecha de caducidad. Lo viral corre a la velocidad del algoritmo; la protección legal, en cambio, requiere estrategia y paciencia. Registrar una marca deja de ser un trámite para convertirse en una decisión de negocios.

Sin embargo, donde aparece una oportunidad económica también suele surgir un debate incómodo.

Diversas organizaciones animalistas han advertido que el éxito del Pato Merlín podría provocar una moda poco responsable: personas que decidan comprar un pato simplemente porque “se ve bonito” o porque quieren tener su propio Merlín. Ya ocurrió con los dálmatas tras “101 Dálmatas”, con los huskies después de “Game of Thrones” y con especies como erizos, hurones o reptiles que un día fueron tendencia y después terminaron en centros de rescate.

El merchandising tiene límites cuando el protagonista respira.

Una cosa es comercializar una ilustración o un personaje inspirado en una mascota. Muy distinta es convertir al propio animal en una herramienta permanente de promoción. El marketing moderno presume de conectar emocionalmente con las personas; precisamente por eso también debería asumir una responsabilidad ética sobre los seres vivos que utiliza para generar esa conexión.

Quizá el verdadero aprendizaje del caso Merlín no esté únicamente en el registro de una marca. Está en entender que vivimos una época donde la propiedad intelectual, la economía digital y la responsabilidad social ya no caminan por separado.

Porque registrar una marca protege un negocio. Pero proteger aquello que dio origen a esa marca —en este caso, un ser vivo— habla mucho más de la clase de empresarios y consumidores que aspiramos a ser.

Al final, el Mundial terminará, llegará otra tendencia y aparecerá el siguiente fenómeno viral. La pregunta es si seguiremos reaccionando con la velocidad del clic… o con la madurez que exige convertir una buena historia en una buena marca, sin olvidar que algunas historias, antes que productos, siguen teniendo corazón. O, en este caso, alas.  

El Estruendoso silencio empresarial

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 julio, 2026
  • Al buen entendedor
  • Sergio González Rubiera
    Presidente de AMATUR 
  • • sgrubiera@acticonsultores.com

 

Es indudable, que México vive una crisis política, que existe desconfianza, que la economía no marcha bien, que la inseguridad y la violencia son una constante, aunque se quiera negar, además de otras muy lamentables variables como la educación, el sistema de salud, la inseguridad jurídica, ante un aparato judicial rebasado, por decir lo menos y por si fuera poco, un enfrentamiento directo con nuestro principal socio comercial que es los Estados Unidos, seguido de España, con quien también tenemos querellas, dimes y diretes vergonzosos, por no agraviar más al expediente, de lo mal que se llevan las relaciones exteriores.

Lo que me parece inexplicable, es que ante la avalancha de acontecimientos políticos, de las imputaciones que con pruebas evidentes, hace no solo el aparato de justicia de Estados Unidos, y de la afectación que, en nuestra economía podrían tener tales señalamientos, los grupos empresariales de México, se mantengan en completo silencio; que no existan voces, que reclamen, que exijan, que denuncien, que se manifiesten en el sentido de que este escenario no nos gusta, nos inquieta y que por el bien de México, se demande un cambio en el rumbo de como se llevan las cosas.

Y en los estados ocurre exactamente lo mismo, los empresarios agachan la cabeza ante los virreyes; aplauden, celebran y son comparsa ante las decisiones del ejecutivo que es único, omnipotente y todopoderoso. Los congresos locales, no existen, son una farsa, que aprueban sin ton ni son, todas las iniciativas que son enviadas o dictadas por el poder ejecutivo, y eso, debería darnos vergüenza. No existe ningún congreso local, NO EXISTE.

No puedo entender, como habiendo tanta gente, inteligente, intelectual, pensante, y con deseos de que este país cambie en verdad, y que sabiendo que, lo que se hace, se dicta y se concierta, se ejecuta desde la opacidad, la complicidad y sin que se privilegie al mayor interés de los mexicanos, se quede callada, ausente, cómplice por decir los menos.

Desde la presidencia de la república se defiende con vehemencia a la soberanía y yo me pregunto en donde esta la soberanía de todos los mexicanos que viven a diario en el riesgo de ser asesinados, extorsionados, secuestrados; amenazados por el crimen organizado o por el sistema tributario, por los inspectores corruptos, o por la ineptitud administrativa y burocrática; y ya mejor ni hablemos de desaparecidos, madres buscadoras o simplemente de la tremenda pesadilla que significa tener que ir al IMSS “bienestar”… o poner una denuncia en el ministerio público o la fiscalía.

La interrogante que hoy me planteo y le planteo a los líderes empresariales, es ¿por qué tan callados?, ¿Por qué tanto silencio?…

¿Hemos de decir algo, por ejemplo, frente a este intento del gobierno de querer tener un registro de todos los números telefónicos, con la amenaza de que, de no registrarnos, nos suspenderán la línea ?.

¿Habríamos de cuestionar esa reforma electoral, que pretende, que ante la intromisión extranjera, se puedan anular elecciones ?…

¿Quién y cómo decidirá que es intromisión, y cómo se clasificará ?

¿Nos preguntó el Congreso local a los ciudadanos, si queríamos que se aprobara esta iniciativa, o solo recibieron línea de que se aprobara y listo?. ¿Somos acaso la burla del Congreso del Estado?…

¿Quedaremos callados, ante la exoneración del ex gobernador Roberto Borge?… ¿No deberíamos acaso, los ciudadanos conocer, las causas, recibir alguna explicación, o es mucho pedir?…

Los gobernantes, deciden, asumen, conjeturan, luego informan y finalmente dan por hecho que, lo que han informado es, o debe ser aceptado por la ciudadanía en general.

¡No debería ser así!.

Y es entonces, mis queridos lectores, cuando debería aparecer, un ente muy importante, que es el sector empresarial, quien tiene fuerza, porque genera empleos, quien tiene calidad moral porque paga impuestos, y quien tiene, entre sus filas, un poder intelectual que tristemente esta siendo soslayado e ignorado por el gobierno, por que no se ha sabido manifestar; porque agacha la cabeza, o porque simplemente es irresponsablemente indolente, pasivo, cómodo y temeroso.

Mucho cambiarían en México las cosas, si los empresarios fueran más valientes, y si todos contribuyéramos a tener una sociedad más informada, más participativa, y más valiente.

Estamos frente al atronador silencio empresarial.

Somos muy aplaudidores de los gobernantes… bueno, yo no.  

El talón de Aquiles 

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 julio, 2026
  • En línea directa
  • Arturo Medina Galindo
  • Periodista, Director NITU.mx • arturo@nitu.mx
  • Twitter @Arturo_Medina_G

 

En la carrera global por la atracción de capitales, el Caribe Mexicano cuenta con ventajas competitivas envidiables: conectividad aérea de primer orden, infraestructura hotelera de clase mundial y una marca destino imbatible. Sin embargo, en el balance financiero de cualquier corporativo que opera en Quintana Roo, existe un lastre silencioso que amenaza la rentabilidad y frena la llegada de nuevas inversiones de alto valor: el costo y la intermitencia del suministro de energía eléctrica.

Para la industria de la hospitalidad, los centros comerciales y los desarrollos de usos mixtos, el recibo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya no es un gasto operativo más; se ha convertido, en muchos casos, en el segundo costo más gravoso para las empresas, solo por debajo de la nómina. En una región donde el termómetro no da tregua y la refrigeración y el aire acondicionado son condiciones de supervivencia del negocio, la política energética se vuelve una variable estrictamente económica.

Cifras que restan competitividad

La península de Yucatán ha padecido históricamente una condición de “isla energética” debido a su distancia de los principales centros de generación del país y a la saturación de las líneas de transmisión. Aunque proyectos recientes como las plantas de ciclo combinado en Mérida y Valladolid, así como el gasoducto Cuxtal-Mayakan, prometen aliviar el déficit de generación a mediano plazo, la realidad inmediata del empresariado local sigue marcada por tarifas comerciales e industriales que están entre las más altas del país.

Operar bajo la Tarifa de Demanda Industrial en Media Tensión GDMTO o GDMTH en el sureste implica un costo por kilovatio-hora ($kWh$) que erosiona los márgenes de ganancia en comparación con destinos turísticos competidores en el Caribe global o el propio norte de México. A esto se suma el costo oculto pero devastador de los apagones y las variaciones de voltaje. Para un hotel de 500 habitaciones o un centro comercial, un corte de energía no programado implica pérdidas millonarias en equipos quemados, activación de plantas de emergencia basadas en diésel (lo que dispara la huella de carbono) y, lo peor, el daño reputacional ante un turismo de lujo que exige estándares de continuidad impecables.

La urgencia de la transición 

y la generación distribuida

La solución al estrangulamiento energético de la región no puede depender exclusivamente de los presupuestos públicos ni de los tiempos de la burocracia federal. El verdadero motor de cambio radica en la apertura y la certidumbre para la inversión privada en esquemas de sustentabilidad.

Actualmente, el límite legal para la Generación Distribuida —la capacidad de empresas y hoteles para generar su propia energía mediante paneles solares sin necesidad de una planeación compleja de la CRE— está topado en los $500\text{ kW}$ ($0.5\text{ MW}$). Para las dimensiones de la infraestructura actual en Cancún y la Riviera Maya, este techo es completamente obsoleto. Elevar este tope a $1\text{ MW}$ o más, como ha exigido el sector empresarial de manera unánime, permitiría a las grandes propiedades hoteleras y desarrollos comerciales mitigar su dependencia de la red pública, estabilizar sus costos operativos a largo plazo y cumplir con los criterios ESG (Environmental, Social, and Governance) que hoy exigen los fondos de inversión internacionales.

Balance editorial: Menos discursos, 

más transmisión

Garantizar la viabilidad económica de Quintana Roo para los próximos veinte años requiere entender que la energía limpia y barata es tan vital como la promoción turística. La iniciativa privada local ha demostrado estar lista para invertir sus propios recursos en infraestructura fotovoltaica y sistemas de almacenamiento de energía de última generación (baterías); lo que falta es un marco regulatorio que deje de ver al capital privado como un adversario y lo asuma como el aliado estratégico que es.

El crecimiento vertical de Cancún, el éxito comercial de la Avenida Huayacán y los megaproyectos en Puerto Cancún y la Riviera Maya demandan una red eléctrica robusta y redundante. Si aspiramos a seguir jugando en las grandes ligas del turismo y los negocios, las autoridades deben garantizar certidumbre jurídica para la coinversión en transmisión. De lo contrario, el costo de la luz seguirá ensombreciendo el brillante futuro económico de nuestro estado.  

Bitácora de Viaje LXIX  

por NellyG 1 julio, 2026

Bitácora de Viaje LXIX

 

                             UN PATO, VIENE CANTANDO ALEGREMENTE, CUAC, CUAC…

-Joao Gilberto

 

Animalero he sido toda la vida. Tú dirás. Viviendo en un rancho y viendo en la tele documentales de Marlin Perkins, Félix Rodríguez de la Fuente, Ramón Bravo o Jaques Cousteau (esos cuates sí eran influencers de verdad), uno aprende a amar, conocer y respetar. De niño devoraba las enciclopedias que juntaba semana a semana de Salvat y otras editoriales; a aquellos libros sobre animales y océanos de Time-Life con increíbles fotos y datos que apuraron de forma cuántica mis ansias por aprender a juntar los sonidos de las letras para saber de qué se trataba tanta maravilla y comenzar la aventura de leer. La vida siempre ha sido mi gran misterio a resolver nunca (incongruencia intencional) y tal vez esa característica de que algo, desde un tardígrado, hasta una ballena azul, o si se quiere, de un champiñón hasta una secuoya (que por cierto, pertenecen a reinos separados), intercambien gases, se muevan, se alimenten, se reproduzcan; ese conjunto de actividades individuales, desde el nacimiento, hasta el tánatos, es lo que a tantos ha sugerido la posibilidad de que seamos diseño de alguna inteligencia inescrutable. Lo cierto es que, hasta ahora, lo que somos, es una chiripa, una casualidad, una coincidencia de factores que nos hace únicos.

Distancia correcta a nuestra estrella, tamaño, composición química de la atmósfera y tierra, agua, luz, rayos UV (gracias, Carl Sagan), actividad sísmica y volcánica, formación de continentes y mares. Somos producto de una serendipia. Unos grados más o menos, y yo no estaría escribiendo esto y tú no lo estarías leyendo. ¿Te das cuenta de lo increíblemente valiosa que es la vida? Despertar cada mañana, respirar (gracias, Pau Donés), ir al baño, sentir hambre, saciarla, sentir sed, saciarla, enfermarnos, curarnos, sonreír, fruncir el ceño, caminar, padecer ese estado de estupidez transitoria llamado enamoramiento por la acción de ciertas drogas en nuestro cerebro. Da miedo buscar más allá ante tanta perfección, pero hasta ahora, llegamos al mismo impasse, al punto muerto.

De ahí en adelante, especulamos y nos matamos por probar que mi amigo imaginario es mejor que el tuyo o, de plano, no hay, habido, ni habrá tal amigo imaginario y estamos totalmente solos pero con nosotros mismos. La vida, dicen algunos científicos, ha sido el gran error del universo. Por eso, es tan delicada y en ocasiones tan resistente.  Estaremos tal vez esperando la llamada de ET que nunca llegará.

En algún momento, alguien nos vendió la idea hace miles de años (idea por cierto fusilada de otros), que somos, los seres humanos, los reyes de la creación. Cierto, somos la evolución cerebral más alta, pero nos la compramos, de que eso nos da carta blanca para torcer, parasitar, depredar, asolar a nuestro antojo. Somos una especie más dentro del orden taxonómico; incluso tenemos una ficha biológica con reino, clase, orden, familia, género o especie, igual que la que podría tener un percebe. Estamos basados en el carbón igual que un plátano o una cucaracha. Y no, no se ha podido probar científicamente la existencia de un alma divina. Sigue siendo una forma de confortar nuestra evolucionada autopercepción de que algún día ya no estaremos más. Así que, no, no somos tan especiales, ni tan divinos, ni tan perfectos.

Eso sí, la corteza prefrontal apuntaría a una consciencia mayor y mejor de nuestro entorno y la responsabilidad de cuidarlo para asegurar la sobrevivencia. Por lo menos, el resto de los animales con los que compartimos el planeta, tienen un desarrollado instinto de autopreservación; incluso el pasto emite una llamada de emergencia cuando lo están cortando por medio de señales químicas para advertir a otros pastos del peligro (infodumping: es el, para nosotros, agradable olor al césped recién cortado).  Nosotros talamos, cortamos, hacemos fracking, depredamos, contaminamos, envenenamos en el nombre de la civilización; bonita forma de enmascarar la rapacidad tanto de derecha, como de izquierda.

Un ejemplo a botepronto (término futbolístico, ahora que está de moda): si continuamos permitiendo la extinción de las abejas (y otros muchos insectos, aves o mamíferos polinizadores), seguiremos siendo jalados cada vez más por la gravedad del abismo. Tan solo las abejas son responsables del 75 por ciento de los cultivos alimentarios en el mundo. Jitomate, tomate, chile, frijol, calabaza, cacao, aguacate, café, guayaba, ciruela, papaya, durazno, manzana, sandía, melón, fresa… La marchanta del mercado estaría muy solita en su puesto vendiendo prácticamente… nada. Un murcielaguito es responsable de que probablemente hoy salgas con amigos y te eches un par de tequilas entre pecho y espalda.

¿Ves que la vida en todas sus manifestaciones es hermosa y no solo por el sentido estético de una flor o el vuelo de un albatros? La vida, en su diseño, en su función, es hermosa porque nada, ni una mosca, ni una hiedra, salen sobrando del diseño original. ¿Diseño de quién o de qué y para qué? No pierdas el tiempo en preguntas ociosas. Tiempo es lo que no tenemos, lo que en realidad no existe. O ya me hizo efecto el verano o este mezcal que me trajeron de Oaxaca está buenísimo, pero quise compartirte, porque tú y yo y toda el arca de Noé, vamos juntos en una canica que gira a 1,670 kilómetros por hora y se desplaza a 107,280 kilómetros por hora en una sincronización perfecta.

Si estás de acuerdo conmigo…

Entonces, ¿por qué carajos amarrarle a un pato una playera de la selección nacional de fútbol como si fuera camisa de fuerza impidiendo que extienda sus alas? Quémenme en leña verde si quieren, pero eso es maltrato animal.

Iñaki Manero

 

Escena poscrédito: Fuerza, Venezuela.

 

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • …
  • 252

Descarga la Edición Agosto 2026

Columnas Editoriales

  • Verano, diplomacia y turismo: los desafíos de Quintana Roo

    4 agosto, 2026
  • Competir sin atajos

    4 agosto, 2026
  •    Bitácora de Viaje LXX

    3 agosto, 2026
  • EU sube la parada y Cuba cierra el dominó

    3 agosto, 2026
  • IA en empresas de cincuentones

    3 agosto, 2026
  • TMEC y turismo

    3 agosto, 2026
  • Un respiro para el Caribe mexicano

    3 agosto, 2026
  • Sherlock Holmes y la IA

    3 agosto, 2026
  • Que hablen, lo que tengan que hablar…

    3 agosto, 2026
  • La crisis ya no está en el mar

    3 agosto, 2026
  • Las soluciones de ayer

    3 agosto, 2026
  • La inflexión de la visita esperada

    3 agosto, 2026
  • La policía y el turismo

    1 agosto, 2026
  • Verano en Cancún: oportunidad turística vs. movilidad 

    1 julio, 2026
  • El valor de un pato

    1 julio, 2026
  • El Estruendoso silencio empresarial

    1 julio, 2026

Revista Proyecto Brújula

AGENDA

  • 9 de agosto • 21k  Chetumal

    4 agosto, 2026
  • 13 al 16 de agosto • Moto Fest Tulum

    4 agosto, 2026
  • 16 de agosto • Fantasía medieval

    4 agosto, 2026
  • 25 al 27 de agosto • Expo Deconarq

    4 agosto, 2026
  • 2-4 de junio • Exphotel

    2 junio, 2026

El Molcajete

  • La economía navideña se activa con el aguinaldo

    1 diciembre, 2025
  • Los museos, parte del turismo cultural

    1 noviembre, 2025
  • Prevención es tu protección

    1 octubre, 2025

Infografía

  • Experiencia que enamora al viajero 

    1 septiembre, 2025
  • Cuando la salud vacía tu cartera

    1 agosto, 2025
  • ¿Crédito o familia? Dilema financiero de los mexicanos

    1 julio, 2025
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Youtube

@2020 - Todos los derechos reservados. Diseñado por Latitud 21

Revista Latitud 21
  • Inicio
  • Secciones
    • Agenda
    • Emprendedores
    • Encuentros
    • En la 21 y otras latitudes
    • Foro Empresarial
    • Infografia
    • Libro Ecología y Espiritualidad
    • Lifestyle
    • Meridiano 87
    • Playa del Carmen
    • Portada
    • Responsabilidad social
    • Sube y Baja
    • Tech 2.1
  • Columnas de Opinión
  • Caribe Mexicano
    • Quintana Roo
    • Cancún
    • Playa del Carmen
  • Deporte y Salud
  • Ediciones Anteriores
  • Contacto
  • Otras Revistas del Grupo