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Revista Latitud 21
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X Columnas

Corto circuito

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • En línea directa
  • Arturo Medina Galindo
  • Periodista, Director NITU.mx • arturo@nitu.mx
  • Twitter @Arturo_Medina_G

 

El Caribe Mexicano vive una paradoja tan deslumbrante como peligrosa. Por un lado, las páginas de economía y los discursos oficiales celebran con justa razón un dinamismo envidiable: récords históricos en conectividad aeroportuaria, expansiones hoteleras de gran turismo, un acelerado crecimiento inmobiliario vertical y macroobras federales que reconfiguran el territorio.

Sin embargo, detrás de esa fachada de prosperidad e imán de capitales, subyace una realidad estructural que amenaza con fundir los fusibles de la confianza empresarial: una red de transmisión y distribución eléctrica que opera al límite de sus capacidades.

Para un inversionista institucional, un fondo de infraestructura o un desarrollador corporativo, la certidumbre energética dejó de ser un servicio básico; hoy es una variable crítica de riesgo financiero. En el ecosistema de negocios actual, un apagón en Cancún, Playa del Carmen o Tulum no representa una simple e incómoda intermitencia doméstica; significa la parálisis total de sistemas operativos, la pérdida de cadenas de frío, el daño irreversible a equipos de alta tecnología y, fundamentalmente, un golpe demoledor a la reputación de un destino que se vende al mundo como premium. 

El costo de esta vulnerabilidad ya actúa como un “impuesto oculto” que las empresas absorben mediante la compra obligada de plantas de emergencia a base de diésel, seguros más caros y reguladores industriales. La pregunta en las mesas de análisis de los grandes capitales ya no es cuánto terreno hay disponible, sino si habrá suficiente energía para encender el proyecto.

Ante la gravedad del diagnóstico, que costó pérdidas millonarias en las temporadas altas previas, el gobierno federal y estatal han tenido que abandonar la retórica de la autosuficiencia para activar una estrategia de contención de daños. El anuncio coordinado entre la Secretaría de Energía, el Cenace y el gobierno de Quintana Roo para integrar los llamados powerships —centrales eléctricas flotantes operadas por la firma turca Karpowership— es la prueba más fehaciente de que la emergencia ya no se puede ocultar. 

El despliegue inminente de una embarcación con capacidad de 250 megawatts (MW), acompañada de una terminal de gas natural licuado, es una medida audaz e indispensable para librar el pico de demanda de este verano. No obstante, el sector empresarial debe leer esta solución con claridad: es un respirador artificial, una respuesta táctica y de corto plazo para “salir del paso” mientras se consolidan los proyectos de fondo.

La verdadera solución al riesgo de inversión radica en que el portafolio de proyectos de infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aterrice en tiempo y forma en la península. El plan de “Justicia Energética” y los compromisos de expansión de la Red Nacional de Transmisión contemplan inversiones importantes para la modernización y ampliación de subestaciones en Cancún y Chetumal, la instalación de cientos de nuevos transformadores y proyectos de energía limpia en evaluación, como la central fotovoltaica Los Girasoles en el estado. El reto es que los tiempos de la burocracia federal y la ejecución técnica de la CFE avancen a la misma velocidad vertiginosa con la que el sector privado levanta complejos residenciales y hoteleros.

Quintana Roo no puede permitir que su éxito inmobiliario y turístico se convierta en su propio verdugo por falta de planeación urbana y energética. Las licencias de construcción y las factibilidades ambientales deben alinearse estrictamente a capacidades reales de suministro, y no a promesas en papel. La llegada de los buques generadores alivia la presión inmediata en los tableros de control, pero la competitividad a largo plazo del estado exige una agenda público-privada permanente. 

Los inversionistas exigen certezas, no paliativos flotantes. Si la federación quiere seguir cosechando las divisas que esta tierra genera, la modernización definitiva de la red eléctrica de última milla en el Caribe Mexicano no es negociable; es la única forma de evitar que el futuro de la región se quede a oscuras.   

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

por NellyG 2 junio, 2026

Tinta Caribe

Por Lourdes Cruz

Periodista y directora de Galu Comunicación

X @Lourdes_Cruz_

Instagram: @lourdescruzsosa

 

 

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

A sus 56 años, el destino turístico más joven del Caribe comienza a perfilar una nueva etapa de crecimiento y consolidación con la construcción de su nuevo distrito financiero, un proyecto que, por su dimensión y alcance, ya es visto como el futuro Wall Street de Cancún.

El mapa económico de Cancún comienza a redibujarse y todo apunta hacia una nueva dirección: el sur.

Se trata de una apuesta que llega en el momento preciso, cuando la ciudad exige diversificar su economía y avanzar hacia un modelo de desarrollo más robusto, más competitivo y conectado con las exigencias globales.

El proyecto se levanta en una zona estratégica, vecina de la estación del Tren Maya, de la terminal de carga ferroviaria, de la ampliación de la avenida Huayacán y del desarrollo Kulkana, cuatro elementos que por sí mismos están redefiniendo la conectividad, la logística y el valor urbano del sur de Cancún.

Se suma la cercanía con el Aeropuerto Internacional de Cancún, complejos hoteleros ya operando, centros comerciales consolidados y nuevos desarrollos residenciales que mantienen esta zona como el nuevo polo natural de expansión.

Cancún necesita músculo corporativo, espacios para servicios financieros, centros de innovación, oficinas de alto nivel y una estructura capaz de atraer inversión que diversifique su economía.

No es casualidad que, a tan solo unos meses de haber sido anunciado, ya despierte interés entre empresarios, desarrolladores e inversionistas que observan en esta zona una oportunidad con enorme potencial.

La gobernadora Mara Lezama utiliza con frecuencia una palabra para definir este gran proyecto: legado. Más allá de su impacto inmobiliario, tiene todo para marcar un antes y un después en la evolución de Cancún.

Es la cereza del pastel en una ciudad que ha crecido a gran velocidad y que se proyecta como una metrópoli moderna, conectada y lista para competir en las grandes ligas económicas del Caribe.

El nuevo distrito financiero es la señal más clara de que Cancún está listo para escribir su siguiente gran capítulo.

El Gobierno lo deja todo para después

por NellyG 1 junio, 2026

 

No me refiero a todos los gobiernos, ni a todos los gobernadores, pero parece un común denominador, aplazar todo, ponerlo en pausa, minimizar los riesgos y apostarle al olvido, a que se resuelva solo o a ejercer el poder, sin miramientos si hace falta…

Son tantos los temas para hablar, en donde aplica la afirmación anterior, tantas las preocupaciones, tantas las aflicciones, tantas las vergüenzas que hay que pasar, que cuesta trabajo decidir por dónde empezar.

Si vamos a lo local y lo regional, no podríamos decir menos de el vergonzoso caso de Chichén Itzá; una verdadera vergüenza, tener que regresar a los turistas a sus hoteles, porque simplemente no pudieron acceder al sitio arqueológico, por los pleitos entre vendedores ambulantes, que se autonombran “artesanos” y el ineficiente por décadas gobierno del estado y gobierno federal, en esta abusiva, arbitraria, horrible e ilegal invasión al sitio arqueológico. Y los dizque “artesanos” se abrogan la facultad de “permitir” o no, el acceso al sitio arqueológico, como haciéndonos un favor y erigiéndose en autoridad; ¡válgame Dios, qué país.! ¿Y la autoridad donde está?… no es nuevo, tenemos denunciando esto más de quince años, pero el Gobierno lo deja todo para después… hasta que estalla…

Y la multicitada denuncia sobre el abandono a la costa de Puerto Juárez, en Quintana Roo; llevo ya un par de años denunciando, y simplemente, lo siguen dejando para después, ojalá no estalle.

Si seguimos en lo local y regional, pues ni que decirle, a mis queridos ocho lectores, sobre el lamentable caso del proyecto Perfect Day en Mahahual; el tema merece una entrega y reflexión aparte, que prometo publicar pronto, pero tristemente, también lo fueron dejando para después…

Y si acaso nos quisiéramos referir a los grandes temas nacionales, que por supuesto hay muchos y de enorme relevancia, digamos así nomás por decir algo, de las gigantescas exigencias y expectativas de la FIFA, para el tan de moda Mundial de Futbol, que simplemente dejaron para después, hoy tienen tremendas papas calientes en las manos; si quiere, luego se las cuento y entre ellas, las falsas, falsísimas expectativas que FIFA y Gobierno tienen sobre la afluencia de turistas y fanáticos a México con motivo del mundial, y de paso también en USA. También lo dejaron para, digamos luego…

Y aunque hay decenas de temas que tratar de gran importancia para México, además del Turismo, como el T-MEC, la educación y su meteorólogo líder que predice los tiempos de calor como nadie; el desarrollo económico, la inflación, el sistema de salud, etcétera… Digamos que el tema de moda, el de mayor relevancia o cuando menos de interés nacional, el de la detención del impresentable gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y secuaces, para investigación con fines de extradición; tristemente al más puro estilo de nuestros gobiernos, estos de la dizque transformación, también lo están dejando para después, es la marca de la casa.

Por cierto, a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, que querían crucificar, la terminaron convirtiendo en héroe; si antes no pintaba, ahora es hasta presidenciable, nomás no dan una.

 

Al Buen Entendedor…

 

sgrubiera@acticonsultores.com

 

Si de narcos hablamos…

por NellyG 1 junio, 2026

 

 

En los avatares de mi trabajo administrando propiedades, he tenido la oportunidad —o quizá la desventura— de conocer las residencias y costumbres de muchos personajes. Les llamo así porque sus historias parecen extraídas de una telenovela de televisa: excesos, traiciones, secretos, fortunas repentinas, amistades convenientes y silencios incómodos. La famosa frase de que “la realidad supera a la ficción”; en ocasiones, se queda corta.

He visto vidas construidas alrededor de mentiras cuidadosamente diseñadas: aparentes empresarios exitosos, benefactores espontáneos, vecinos discretos o indiscretos que de la noche a la mañana multiplican propiedades y vehículos de lujo. Algunos provocan envidia de ese verde bien oscuro; otros, sospechas silenciosas. Pero todos comparten algo: son reflejo de una normalidad que poco a poco hemos aceptado sin que podamos hacer algo al respecto.

Hoy hablar de “narcos” se ha vuelto parte del lenguaje cotidiano. Narcofosas, narcogobierno, narcopolítica, narcocultura, narcocorridos, narcodinero. El prefijo “narco” se ha instalado despreocupadamente en nuestras conversaciones; tanto, que ya perdió su capacidad de escándalo. Lo pronunciamos como cuando hablamos del clima o del tráfico; ‘small talk’ dirían los gringos. Pero estamos en México y entonces ¿qué es exactamente lo que abreviamos cuando decimos “narco”? Detrás de este cantarín prefijo hay una realidad muy oscura; tanto, que casi se ha quedado sin luz: el narcotráfico con su violencia, su corrupción, sus desapariciones, su miedo, sus economías paralelas y sus visibles estructuras de poder, que ya están infiltradas en nuestras comunidades, nuestros círculos de amigos y hasta en nuestros jacuzzis.

Los personajes que llevan implícitamente ese prefijo conviven entre nosotros. Algunos lo hacen con mucha ostentación, hasta con cierto orgullo; otros, bajo un velo de respetabilidad cuidadosamente construido, porque así pueden convencer e infiltrarse en negocios legítimos. Están en las mesas de al lado, nuestros vecinos, en el festival del colegio y ocupando espacios de decisión económica o política.

¿No han notado que, últimamente, esa población parece haberse incrementado? Quizá sea solo mi percepción, o mi mala suerte, quizá estadística, quizá consecuencia de nuestro gobierno. Factores como desigualdad, falta de oportunidades, impunidad o simplemente el atractivo de una riqueza rápida en una sociedad que premia por sobre todas las cosas: la posición económica.

Sin embargo, existe algo que ya no podemos seguir ignorando. Una sociedad comienza a perderse cuando aquellos que deberían impartir justicia, regular, gobernar y dar ejemplo, son precisamente quienes facilitan, toleran, operan o incluso encabezan redes de corrupción, tráfico de influencias, venta de narcóticos u otros giros igualmente destructivos.

El problema deja entonces de ser el criminal y se convierte en un problema institucional. Porque cuando la línea entre autoridad y complicidad se vuelve difusa, empezamos a normalizar aquello que antes condenábamos. Perdimos la confianza. Viva el cinismo. Y terminamos aceptando lo inaceptable por miedo o será por simple comodidad.

La palabra “narco” ya no nos sorprende. Nos hemos acostumbrado a escucharla, a convivir con ella e incluso a consumirla como entretenimiento. Series han convertido una tragedia nacional en una situación aspiracional.

Pero detrás del glamour televisivo y de las camionetas blindadas hay comunidades enteras viviendo con miedo, familias rotas y una erosión lenta pero constante del tejido social.

Si de narcos hablamos, quizá la conversación ya no debería limitarse a quienes trafican drogas. Tal vez tendríamos que hablar también de quienes los permiten y los conviven, de quienes se benefician del sistema, de quienes guardan silencio y de quienes, poco a poco, han contribuido a que la anormalidad parezca costumbre.

Porque el día en que normalizamos el problema, dejamos también de buscar la solución.

 

Lazzeri deja de ser perfil ideal

por NellyG 1 junio, 2026

 

 

El feroz aumento de la presión política y mediática de EU para que México desmantele los nexos de un sector del poder con el narco, cambió la idea sobre el tipo de embajador que necesita la 4T hoy en Washington: ya no parece ser Roberto Lazzeri.

Hace unas semanas, en el momento cúspide de la renegociación del T-MEC, la designación de Lazzeri (para sustituir a Esteban Moctezuma) era adecuada, por su perfil de tecnócrata financiero y operador económico.

Sheinbaum intuyó que, con el nuevo T-MEC, en la relación bilateral prevalecerían las demandas por sanciones, aranceles, finanzas, porque EU no cree en la independencia de la nueva Corte y, por tanto, México no ofrece seguridad jurídica a sus inversiones.

El propio negociador de México, Marcelo Ebrard, adelantó secamente el vía crucis que venía en el área económica: “Habrá aranceles”. Era lógico, entonces, tener de embajador en EU a alguien como Lazzeri, que sabe de sanciones, economía y litigios entre bancos.

Sin embargo, lo que necesita la 4T ahora en Washington es un político de carrera, con conocimientos del sistema judicial estadounidense, contactos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, el Congreso y las agencias de seguridad.

O sea: ya el perfil de Lazzeri no parece ser el indicado. Y no se puede perder de vista que la administración estadounidense no da señales sobre la aprobación diplomática obligatoria, para oficializar su nombramiento.

El propio Trump, en su primer mandato, demoró cuatro días en dar el beneplácito a la propuesta Esteban Moctezuma, durante la presidencia de López Obrador. La tardanza por aprobar a Lazzeri puede indicar que a Washington le gustaría un perfil más político.

Pero hay malas noticias para Washington: la 4T no tiene en sus filas a ningún político de carrera, con conocimientos del sistema judicial estadounidense, contactos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, el Congreso y las agencias de seguridad.

En México existen esos perfiles, y a puños, pero no están en Morena, porque Morena no trabaja con base en el talento de los funcionarios, sino con base en 90% de lealtad y 10% de capacidad. Hasta, la actual gobernadora de Sinaloa, salió de una tómbola.

Y Sinaloa es lo que cambió la ecuación de las relaciones con EU, a raíz del pedido de extradición del gobernador con licencia de ese estado, Rubén Rocha y nueve más, entre ellos un senador, funcionarios y exfuncionarios, para juzgarlos por narcos.

Además, EU revisa 53 consulados de México, para asegurarse de que estas sedes se alineen con la política exterior estadounidense y no interfieran en su política interna. Es decir: lo que vienen son problemas políticos graves.

Visto así: Lazzeri ya no parece ser el ideal.

 

Oportunidad frente a la Copa del Mundo

por NellyG 1 junio, 2026

 

Por Rubén Olmos Rodríguez

CEO de Global Nexus, Analista y Consultor Internacional

@rubenolmosr

 

Washington, DC.– Nunca he sido fan del futbol soccer; no lo sigo, no me quita el sueño. Quizá, estimad@ lector, soy un mexicano atípico al no gustarme el balompié. Sin embargo, como parte de este análisis mensual, quiero hacer a un lado este desinterés y referirme a las oportunidades que tiene la región de Norteamérica de ser anfitriona de la Copa del Mundo 2026.

La idea de tener la primera Copa regional —en este caso en América del Norte— se había venido manejando desde hace ya una década aquí en Washington. En la época del expresidente Felipe Calderón, el entonces embajador en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, se refirió a este proyecto como una oportunidad para acercar a los tres socios del TLCAN y, a través del deporte, profundizar las bondades de esta rica y compleja relación trilateral. Evidentemente, la coyuntura de aquellos tiempos es muy distinta a la que vivimos hoy.

En meses recientes se ha hablado mucho sobre la seguridad, el Aeropuerto Benito Juárez y sus baños remodelados, las sedes y los estados mundialistas, así como los derechos para ver los juegos a través de los llamados fan fests. También se ha cuestionado si nuestro país está o no preparado para recibir a millones de turistas y aficionados (sí lo está: siempre lo ha estado). Sin embargo, poco se ha reflexionado sobre la importancia de que los tres socios del hoy T‑MEC, frente a la complejidad del contexto actual, dejen a un lado por algunos días el ruido político, actúen con responsabilidad y funjan como anfitriones de uno de los eventos deportivos más vistos del mundo.

El Mundial saldrá bien y los tres países darán lo mejor de sí, porque el Mundial no lo hacen los políticos: lo hacen los jugadores, sus aficionados y los millones de televidentes. Desde luego habrá retos —algunos desmanes de fanáticos, quizá incidentes de seguridad— como ocurre en cualquier país que recibe a millones de visitantes. Habrá, pues, fiebre mundialista que ojalá contribuya a impulsar una agenda regional más profunda que incluya, por supuesto, la continuidad del acuerdo comercial.

La Copa del Mundo debe ser el punto de partida para un análisis de mediano y largo plazo en torno a la agenda turística entre los tres países. No hay que olvidar que somos, entre nosotros mismos, los principales mercados emisores de turistas. Es fundamental mejorar el diálogo entre el sector privado organizado, el gobierno, las asociaciones y todos los actores que forman parte de la industria de viajes y turismo en la región.

Aprovechemos la celebración de la Copa del Mundo y busquemos ahora sí delinear una gran agenda de turismo para América del Norte.

 

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